Salen de su turno de trabajo, entran al salón de clases, recogen a sus hijos… y cuando cae la noche, no tienen una casa a la que volver. Esa es la realidad de 204 jóvenes universitarios y jóvenes profesionales en Puerto Rico que hoy viven sin hogar, según el conteo más reciente de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA).
La cifra se dio a conocer a principios de octubre en la conferencia En Récord, cuando la administradora de ASSMCA, Catherine Oliver Franco, presentó los resultados del último conteo de personas sin hogar en la isla: 1,945 adultos en total. Dentro de ese total, los 204 jóvenes que estudian o ya ejercen una profesión se han convertido en el rostro nuevo y más preocupante del sinhogarismo boricua, y la funcionaria reconoció que hay un alza.
¿Cómo llega un joven que trabaja y estudia a dormir en la calle? Según explicó Oliver Franco, la mayoría trabaja a tiempo completo mientras estudia, muchos ya tienen hijos y el sueldo sencillamente no alcanza para una renta. Otros vienen de distintos pueblos a estudiar al área norte, se quedan donde pueden y el dinero se les acaba: terminan pernoctando en albergues, estructuras abandonadas, vehículos, la calle o viviendas no aptas.
«El no tener vivienda es simplemente que un compañero me acoge y me ponga un mattress en la sala; eso significa también que yo tengo vulnerabilidad de vivienda», expresó la administradora, al explicar que la falta de techo no siempre se ve como la imagen clásica de una persona en la calle.
El alza se concentra en varios municipios: Ponce registra un 19.4 por ciento de los casos y Caguas un 11.6 por ciento. Le siguen Mayagüez con 3.5 por ciento, Jayuya con 2.8, Cabo Rojo con 2.1 y Arroyo con 2 por ciento, mientras que Guayama, Isabela, Loíza y Manatí se ubican entre el 2 y el 3 por ciento.
Frente a ese panorama, ASSMCA y United Way de Puerto Rico formalizaron un acuerdo para unir las dos principales líneas de ayuda del país: el 211 de United Way, que orienta y conecta a las personas con servicios de vivienda, salud, educación y estabilidad financiera, y la Línea PAS de ASSMCA (988), con consejería en crisis las 24 horas. La meta es que ningún joven que pida ayuda —ya sea por una crisis emocional o porque no tiene dónde dormir esa noche— se pierda entre sistemas.
«La inestabilidad de vivienda en un joven va mucho más allá de dónde va a dormir esa noche. Impacta su salud y bienestar, su desempeño y permanencia en la escuela, su capacidad para trabajar y las oportunidades que tendrá para construir su futuro», señaló Oliver Franco al firmar el acuerdo.
La agencia también advirtió que muchos de estos jóvenes desconocen los derechos y ayudas a los que pueden acceder, como el Programa de Asistencia Nutricional (PAN), y exhortó a profesores y organizaciones de base de fe a referir a cualquier estudiante vulnerable de hasta 24 años a la oficina de Alcance Comunitario de ASSMCA ([email protected]). La agencia, que realizó el primer conteo de jóvenes sin hogar el año pasado con jóvenes voluntarios, volverá a la calle en enero para repetir el ejercicio, subvencionado por el programa Youth Homeless System Improvement.
Fuente: Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA) — conteo de personas sin hogar y declaraciones de su administradora, Catherine Oliver Franco; acuerdo de colaboración con United Way de Puerto Rico. Foto: Víctor Rodríguez / Centro de Periodismo Investigativo.