La vista preliminar contra Carlos Manuel Estefano Pino, imputado del asesinato de la enfermera Jennifer Torres Castro, continuó este miércoles en el Centro Judicial de Caguas con un testimonio que contradice el informe inicial de la Policía.
El agente Alexander Ramírez Barbosa, quien custodió la escena el 24 de junio en el barrio Río Cañas, sector Quebrada Arenas, declaró que la víctima fue hallada en el suelo, cubierta hasta el cuello con una sábana, con varios hematomas visibles en el rostro y una mancha de sangre en la cama. Esa descripción choca con el informe que la Uniformada envió a la prensa la madrugada del 25 de junio, en el que se indicó que la mujer no presentaba signos de violencia. El caso no se reclasificó como asesinato hasta el 5 de julio, cuando el Instituto de Ciencias Forenses certificó que la muerte fue violenta.
La fiscal Liza Morales Jusino sostuvo que ese informe inicial no forma parte de la prueba, mientras el fiscal Pedro Mateo Casado argumentó que los informes preliminares no entran en todos los detalles.
También testificó la sicóloga clínica Natya Trujillo Santos, compañera de trabajo de la víctima, quien relató que el 23 de junio, a las 8:30 de la noche, se encontró con Torres Castro y con Estefano Pino en una gasolinera en Guaynabo. Según su testimonio, el hombre dijo que compraba artículos para "su nieta o nietas" y, cuando ella le preguntó si era el abuelo de la hija mayor de Jennifer, contestó que sí. En sala, la testigo lo identificó.
Estefano Pino, de 67 años, fue convicto por un feminicidio cometido en 1990 y desde 2018 estaba en la libre comunidad bajo la Junta de Libertad Bajo Palabra, sin grillete. Fue arrestado el 1 de julio, el mismo día en que la familia enterró a la enfermera de 36 años, madre de dos niñas de 13 y 10 años.
La vista preliminar continuará el 27 de octubre, a las 2:00 de la tarde, en la sala 201 del Centro Judicial de Caguas.