El proyecto que Khianaira Nieves y su madre Tanairí Santiago levantaron en 2024 en el sector La Romana de Quebradillas —el negocio Lavanda Café— dejó de ser un sueño de emprendimiento para convertirse en una lucha diaria contra las fallas de los servicios esenciales.
Las interrupciones constantes de electricidad, sumadas a los problemas con el servicio de agua potable, les han dañado equipos, les han dejado pérdidas económicas y les dificultan mantener el establecimiento abierto con regularidad.
El golpe más reciente llegó el pasado sábado, cuando un nuevo apagón las obligó a cerrar las puertas justo en una de las horas de mayor venta del negocio.
A la inestabilidad del servicio se suma una factura de electricidad que supera los $500 mensuales, además del pago del alquiler y los demás gastos de operación. “La luz bien cara, la renta. Aquí intentamos sobrevivir”, expresó entre lágrimas la joven empresaria, de 21 años.
No todo fue frustración: cuando el servicio se restableció, varios clientes regresaron al café y otros decidieron quedarse en el lugar como muestra de solidaridad con las comerciantes.
Nieves y Santiago hicieron un llamado al Gobierno, a LUMA Energy y a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados para que atiendan los problemas que afectan a los negocios y residentes de la zona. Según explicó LUMA, la interrupción del sábado estuvo relacionada con trabajos para reparar un cable averiado.
La historia de Lavanda Café refleja la realidad de muchos pequeños comerciantes en Puerto Rico, que además de cargar con los costos de operar un negocio deben enfrentar las deficiencias de los servicios básicos.
Fuente: declaraciones de las propietarias de Lavanda Café divulgadas por la prensa de Puerto Rico; explicación de LUMA Energy sobre la interrupción del servicio.