El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció este miércoles el lanzamiento de una operación militar para rescatar a cuatro efectivos salvadoreños que permanecen en manos de pandillas en Haití, y exigió directamente a los jefes de esos grupos criminales que los liberen con vida.

Los cuatro retenidos no son combatientes: son pilotos y técnicos de aviación de la misión salvadoreña desplegada en Haití como parte de la fuerza internacional respaldada por la ONU, cuyo trabajo principal es realizar evacuaciones médicas y salvar vidas. Así lo subrayó el propio mandatario en un mensaje publicado en su cuenta de X, dirigido a los líderes de las bandas.

«El ataque de hoy no es nada comparado con lo que está por venir si no liberan a los cuatro rehenes vivos. Y no tomen nuestras palabras como amenazas vacías. Ya hemos terminado con las pandillas en El Salvador, y podemos terminar con las de ustedes también», escribió Bukele, que acompañó su mensaje con un video de vehículos blindados recorriendo calles haitianas.

El secuestro ocurrió el domingo, cuando los salvadoreños regresaban a su base después de comprar comida en un mercado. Según la Fuerza de Represión de Pandillas (GSF), el contingente internacional que opera en Haití, el vehículo blindado en el que viajaban fue emboscado en la zona de Santo, en la comuna de Croix-des-Bouquets, dentro del área metropolitana de Puerto Príncipe; el vehículo terminó en llamas y desde entonces se perdió contacto con los cuatro efectivos. Medios haitianos atribuyeron el ataque a la coalición de pandillas Viv Ansanm, aunque ni Bukele ni el Gobierno de Haití han señalado oficialmente a un grupo en específico.

El Gobierno de Haití calificó este miércoles la liberación de los salvadoreños como «una absoluta prioridad», informó que se celebró una reunión en la oficina del primer ministro para coordinar la respuesta y aseguró que se están movilizando todos los recursos necesarios, en estrecha colaboración con la fuerza internacional.

Haití vive sumido en la violencia de las pandillas desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, con la capital y sus alrededores bajo el control creciente de las bandas. La fuerza internacional de represión de pandillas fue aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en 2025 y su mandato se extendió a finales de septiembre por seis meses más, hasta el 31 de marzo de 2027; El Salvador es uno de los países que aportan personal a la misión.

Fuente: CNN en Español.