Las movidas del presidente Donald Trump en las pasadas semanas para aliviar la presión económica sobre Rusia, mientras endurece sus críticas contra Ucrania, provocaron una oposición bipartita en el Congreso que podría complicarle la agenda después de las elecciones de mitad de término del 3 de noviembre.
Trump levantó sanciones a las exportaciones rusas de diésel y dejó sin efecto nuevas sanciones contra funcionarios, oligarcas, bancos y empresas estatales rusas, al tiempo que presiona al presidente ucraniano Volodímir Zelenski. También se limitó un sistema satelital que Ucrania usa para comunicaciones en el campo de batalla, según reportó Reuters la semana pasada.
Diecisiete demócratas y cinco republicanos de la Cámara de Representantes pidieron a Trump el 15 de octubre aplicar a plenitud y sin demora las sanciones de la ley Graham, aprobada abrumadoramente por el Congreso y firmada por el propio Trump en septiembre. Los republicanos firmantes fueron Brian Fitzpatrick, Joe Wilson, Michael McCaul, Don Bacon y Dan Newhouse.
Fitzpatrick advirtió que cualquier movida para limitar el uso de inteligencia que avisa a Kiev de ataques rusos sería investigada por el Congreso, con recortes presupuestarios punitivos para la agencia o el funcionario responsable.
La Casa Blanca respondió, en declaraciones de su portavoz Taylor Rogers a Reuters, que Trump ha sido claro en que quiere poner fin a la guerra y que conserva la facultad de ejercer esas autoridades en cualquier momento si determina que ello adelanta los intereses nacionales. Incluso el presidente de la Cámara, Mike Johnson, dejó ver su incomodidad con la pausa de sanciones: «Entendemos que Putin no se puede confiar».
Tras las elecciones, el Congreso discutirá los proyectos de defensa y de gastos del gobierno hasta septiembre de 2027, que los legisladores podrían usar para intentar revertir o alterar las políticas de Trump hacia Rusia. Si Trump los veta, se abriría un choque mayor entre ambos poderes.
Fuente: Reuters