Israel amaneció este jueves en un punto muerto político. Las elecciones del martes 27 de octubre, las primeras desde el ataque del 7 de octubre de 2023, dejaron a los dos grandes bloques por debajo de la mayoría: con el 91% de los votos escrutados, la coalición del primer ministro Benjamín Netanyahu suma 53 escaños y el bloque opositor de Gadi Eisenkot se queda en 48, cuando hacen falta 61 de los 120 asientos de la Knéset para formar gobierno, según los datos del Comité Electoral Central difundidos por la agencia EFE.

La tercera fuerza del nuevo Parlamento serán los partidos árabes, que con 19 escaños —entre la Lista Conjunta y Ra'am— firman el mejor resultado de su historia y se convierten en la llave de cualquier negociación. La jornada registró una participación superior al 77%, la más alta en más de dos décadas.

En el reparto por partidos, el Likud de Netanyahu es la primera fuerza con 26 diputados, seguido de Yashar, la formación del exjefe del Ejército Eisenkot, con 21. Detrás del primer ministro se alinean los ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, con 7 cada uno, el Poder Judío de Itamar Ben Gvir, con 7, y el Sionismo Religioso de Bezalel Smotrich, con 6. En el campo opositor, la alianza de los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid suma 12, Los Demócratas 8 e Israel Beitenu 7.

El conteo real corrigió el empate que anticipaban las encuestas a pie de urna de la noche electoral, que dejaban a ambos bloques igualados en torno a 51 escaños: Netanyahu acabó por delante, pero sin los números para gobernar en solitario. El primer ministro celebró haber sido el más votado y pidió «un gobierno nacional fuerte y de derechas», mientras Eisenkot proclamó que el pueblo votó por el cambio y advirtió que sería un error convocar nuevas elecciones. El presidente Isaac Herzog, por su parte, pidió a los partidos agotar las negociaciones para evitar una repetición de los comicios.

¿Y ahora qué? Según el análisis que publica BBC News Mundo, a partir de los escenarios que plantea la agencia AFP, a Israel se le abren cuatro caminos:

1. Una coalición a base de pactos. Que uno de los dos candidatos teja los acuerdos necesarios para llegar a 61. El problema es el precio: las negociaciones se anticipan arduas y alguien tendrá que sentarse con partidos a los que prometió no acercarse, es decir, incumplir sus promesas de campaña.

2. Un gobierno en minoría. Gobernar sin mayoría propia, sobreviviendo votación a votación con apoyos puntuales de legisladores ajenos al bloque. En ese tablero, los diputados de los partidos árabes —que representan a una comunidad que supone el 20% de la población israelí— podrían resultar decisivos, aunque Eisenkot había descartado apoyarse en ellos.

3. Un gobierno de unidad nacional. Que Netanyahu y Eisenkot gobiernen juntos. Suena extremo en un país tan polarizado, pero no imposible: ambos comparten posiciones en materia de seguridad. El obstáculo es político: el bloque de Eisenkot ha dejado claro que su objetivo es sacar a Netanyahu del poder.

4. Bloqueo y nuevas elecciones. Si ningún candidato logra formar gobierno, Israel volvería a las urnas. El aspirante que designe el presidente dispondrá de 28 días para intentarlo, con una posible prórroga de 14. Mientras tanto, Netanyahu seguiría al frente del Ejecutivo en funciones. No sería una rareza: entre 2019 y 2022 el país votó cinco veces por la misma incapacidad de pactar. El análisis de la BBC apunta a que, precisamente porque alguien tendrá que romper sus promesas, unas nuevas elecciones son hoy un desenlace muy posible.

Antes de que se mueva cualquier ficha faltan dos pasos: terminar el conteo de los llamados «dobles sobres» —los votos de soldados, diplomáticos y otros electores especiales— y la proclamación de los resultados oficiales, prevista para el 4 de noviembre. A partir de ahí, la formación del próximo gobierno puede tomar semanas o incluso meses.

Fuente: análisis de BBC News Mundo (Tom Bennett, desde Tel Aviv), con los escenarios planteados por la agencia AFP; datos del escrutinio de la agencia EFE a partir del Comité Electoral Central de Israel.