El alto el fuego volvió a romperse en la práctica este martes en la Franja de Gaza. Entre un bombardeo aéreo y dos incidentes con disparos, al menos cuatro palestinos perdieron la vida en puntos distintos del territorio, de acuerdo con los funcionarios de salud del enclave, en una jornada que dejó en evidencia lo frágil que sigue siendo la tregua pactada hace un año.
El golpe más duro cayó de madrugada sobre un apartamento de la ciudad de Gaza. Allí murió un matrimonio, Akram Yassin y su esposa Dina Abu Baker, alcanzados por un ataque aéreo israelí contra la vivienda. El Ejército de Israel confirmó que atacó en esa zona, pero se limitó a decir que el objetivo era un miliciano, sin ofrecer más detalles sobre la operación ni sobre las víctimas.
Las otras dos muertes ocurrieron lejos de ese apartamento y en circunstancias distintas. En Jan Yunis, en el sur de la Franja, los equipos médicos reportaron que un joven de 17 años murió por fuego israelí cerca del barrio de Qizan Al-Najar. La cuarta víctima cayó en Zeitún, un suburbio al este de la ciudad de Gaza, también por disparos atribuidos a fuerzas israelíes. Sobre ninguno de estos dos incidentes el Ejército hizo comentarios inmediatos.
Antes del funeral, vecinos y familiares se acercaron al apartamento destruido para ver con sus propios ojos lo que quedó de la vivienda. Entre los escombros, Mahmoud Yassin, hermano de una de las víctimas, resumió el sentir de muchos en el enclave: se supone que están en un periodo de alto el fuego, pero nadie allí lo está viendo; la guerra, dijo, sigue en marcha, los asesinatos continúan y los bombardeos no se han detenido.
No es un hecho aislado. Apenas el lunes, fuentes médicas de Gaza informaron a la agencia EFE de la muerte de al menos cinco palestinos, entre ellos un adolescente, en distintos ataques contra la Franja, incluido el impacto de un dron contra una tienda de campaña de desplazados al noroeste de la ciudad de Gaza. La secuencia de dos días seguidos con muertos confirma que la violencia, aunque menor que en los meses de guerra abierta, no ha salido del territorio.
Las dos partes se culpan mutuamente de socavar la tregua. Israel sostiene que Hamás se está rearmando y que ha lanzado ataques en violación del acuerdo, y con ese argumento ha intensificado en las últimas semanas sus operaciones contra el grupo. Hamás, por su parte, niega que esté intentando atacar o reconstruir su arsenal y acusa a Israel de minar el acuerdo de paz para Gaza con cada nueva incursión.
El balance acumulado desde que la tregua entró en vigor ilustra esa erosión. Las autoridades de salud de Gaza aseguran que al menos 1.500 palestinos han muerto por fuego israelí desde el alto el fuego. Israel, a su vez, afirma que cuatro de sus soldados han muerto a manos de milicianos en Gaza durante el mismo periodo. Son cifras que cada parte presenta desde su trinchera, pero que coinciden en una cosa: el cese de hostilidades nunca llegó a ser completo.
El acuerdo, negociado por Estados Unidos hace un año, contemplaba como horizonte la reconstrucción del territorio devastado. Sin embargo, los avances hacia un arreglo definitivo han sido mínimos: siguen sin resolverse los dos puntos más sensibles del pacto, el desarme de Hamás y la retirada de las tropas israelíes de la Franja, y sin movimiento en esos frentes, la tregua queda sostenida más por la inercia diplomática que por hechos sobre el terreno.
El repunte de la violencia llega, además, en una semana cargada de política regional. Israel celebra elecciones parlamentarias el próximo 27 de octubre y Washington ha movido fichas en los últimos días: el presidente Donald Trump respaldó públicamente al primer ministro Benjamín Netanyahu y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, se reunió el lunes con Netanyahu durante una visita no anunciada a Israel, en medio del recrudecimiento de las tensiones con Irán. En ese tablero, cada jornada con muertos en Gaza pesa también como un factor electoral y diplomático.
Por ahora, para las familias de las cuatro víctimas de este martes, el debate sobre el futuro del acuerdo queda en segundo plano. En la ciudad de Gaza el día terminó como han terminado demasiados días del último año: con un funeral, un apartamento en ruinas y la misma pregunta sin respuesta de cuándo parará el fuego que, sobre el papel, ya debería haber parado.
Fuente: Reuters, despacho del martes 20 de octubre de 2026 desde Gaza, con los reportes de los servicios médicos del enclave y las versiones del Ejército de Israel y de Hamás; antecedente de EFE del lunes 19 de octubre de 2026 sobre los ataques del día anterior. Foto: escena de un edificio de apartamentos dañado y vecinos inspeccionando los escombros en Gaza (imagen original de la casa).