Organizaciones de la diáspora puertorriqueña denunciaron este domingo las recientes intervenciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Puerto Rico, particularmente la que agentes federales llevaron a cabo la semana pasada en la iglesia San Antonio de Padua, en Río Piedras, y exigieron que se detengan las redadas contra los inmigrantes en la isla.

El llamado de Power4PuertoRico a Washington y a San Juan

La coalición Power4PuertoRico hizo un llamado al presidente estadounidense, Donald Trump, y al Congreso de los Estados Unidos a que respeten el «carácter latinoamericano de Puerto Rico y detengan las redadas de ICE» contra hermanos caribeños y de otros países.

La organización pidió además a los alcaldes, a la Legislatura y a la gobernadora Jenniffer González que implementen de inmediato una política pública y protocolos de santuario, como los de incontables ciudades y estados, para prohibir la colaboración de oficiales estatales y locales con agentes de ICE. El grupo considera que la mandataria, aliada de Trump, ha traicionado a los inmigrantes.

La ACLU y el caso del padre detenido comprando hielo

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) ha indicado que la información que dio el gobierno de González sobre las personas con estatus migratorio irregular que tienen licencias provisionales de conducir ayuda a ICE a ir en busca de inmigrantes.

«Esto no se trata de seguridad pública. Esto es miedo, impuesto sobre nuestros vecinos, nuestras familias y nuestras amistades», señaló la organización La Brega y Fuerza, que abogó por la salida de Puerto Rico de los agentes de ICE y aludió al caso de un padre de dos hijas ciudadanas estadounidenses, casado con una residente permanente y sin récord criminal, que fue detenido en una gasolinera «mientras compraba hielo antes de irse a trabajar». La organización también reprochó la visita de esta semana del «zar de la frontera», Tom Homan, tras la cual, sostuvo, las redadas empeoraron.