El pasado 9 de octubre, en el podcast de Derick Xander, DJ Negro habló sin rodeos sobre el cambio que, a su juicio, ha vivido la noche puertorriqueña. Según contó, hubo un tiempo en el que incluso los corillos entendían que la discoteca era un espacio que se respetaba, y esa mirada al pasado le sirvió para marcar distancia con el presente.

En esa misma conversación, el veterano exponente sostuvo que hoy el ambiente es muy distinto. Resumió su sentir con una frase que se ha repetido desde entonces: «ya no hay códigos». Para él, no se trata solo de una cuestión de música o de ambiente, sino de una sensación de inseguridad que termina pesando sobre cualquiera que piense en invertir en la vida nocturna.

Por eso fue claro al hablar de sus propios planes: en las condiciones actuales, él no abriría una discoteca en Puerto Rico. Su planteamiento no fue un anuncio de retiro ni una polémica con otro artista, sino una reflexión de alguien que conoció de cerca otra época de la noche y que hoy ve ese mundo con mucha más cautela.

Las expresiones cobran fuerza porque tocan una preocupación que se escucha más allá de la farándula. Para que una discoteca funcione, el público tiene que sentirse tranquilo al salir, compartir y regresar a su casa, y los dueños necesitan operar sin que la violencia de la calle se cuele en la puerta. Cuando esa confianza se pierde, lo resienten los negocios, los empleados y la propia escena musical que depende de esos espacios para encontrarse con su gente.

El clip corresponde al 9 de octubre y no a una declaración de hoy, pero el tema que plantea sigue vigente en la isla: cómo recuperar espacios de entretenimiento donde prive el respeto y la gente pueda disfrutar sin miedo. En ese sentido, lo dicho por DJ Negro funciona menos como titular del momento y más como retrato de una realidad que muchos en la industria nocturna dicen estar viviendo.

Fuente: Podcast de Derick Xander, clip publicado el 9 de octubre de 2026.