La mercancía comercial volverá a entrar a Gaza. Israel anunció este lunes que reanudará los envíos que llevaban varios días detenidos, una decisión que reactiva una de las vías más importantes para que lleguen alimentos y productos de primera necesidad a un territorio donde la inmensa mayoría de la población depende de la ayuda para comer y para vivir.

La pausa había surgido por una disputa económica que parece menor en el papel, pero que en Gaza puede significar estantes vacíos. Según la COGAT, la agencia militar israelí que supervisa los asuntos humanitarios en el enclave, los comerciantes informaron de que las autoridades de Hamás habían retirado la exigencia de pagar 10.000 séqueles por cada camión, unos 3.225 dólares al cambio señalado en el despacho. Con ese cobro fuera del camino, Israel decidió restablecer la coordinación de los envíos.

«La reanudación de la coordinación se está llevando a cabo de conformidad con el compromiso de Israel con las disposiciones humanitarias del acuerdo de alto el fuego», afirmó la COGAT. La frase ata el movimiento directamente a la tregua mediada por Estados Unidos el año pasado, el mismo acuerdo que detuvo los combates más intensos, aunque no ha logrado cerrar el conflicto ni detener por completo los ataques.

La vuelta no será de golpe. Los envíos se reanudarán de manera gradual y la prioridad serán los productos esenciales, pensando en la llegada del invierno. La propia agencia israelí advirtió de que los relatos de los comerciantes no habían sido verificados de forma independiente, así que el anuncio llega con una condición clara: habrá más control sobre cada pago y cada entrega que entre al sistema.

Ese control tendrá una regla nueva y una amenaza concreta. La supervisión se reforzará para asegurar que el dinero se mueva únicamente mediante transferencias bancarias documentadas. Cualquier comerciante del que se compruebe que pagó a Hamás quedará excluido del sistema de envíos, una sanción que en la práctica lo dejaría fuera del comercio formal con el enclave.

Hamás ofreció una versión distinta del cobro que detonó la pausa. Según el movimiento, los 10.000 séqueles no eran un impuesto obligatorio, sino una contribución voluntaria de los gazatíes con más recursos a un fondo nacional destinado a apoyar a las personas necesitadas en un territorio devastado por la guerra. Las dos lecturas chocan de frente: para Israel era una exigencia que había que retirar; para Hamás, una aportación solidaria de quienes más tienen.

Detrás de la disputa hay una realidad que no cambia con ningún anuncio. La mayoría de los habitantes de Gaza sigue dependiendo de la ayuda después de tres años de guerra, desplazamientos repetidos y restricciones severas a la entrada de suministros. Los envíos comerciales no sustituyen a la asistencia humanitaria, pero la complementan: son los que llenan mercados y tiendas, y su ausencia se siente en los precios y en la variedad de lo poco que se consigue.

El anuncio se conoce el mismo día en que el Programa Mundial de Alimentos de la ONU informó de un recorte drástico de su operación en la Franja por falta de fondos, que dejará a cerca de medio millón de personas sin su ayuda alimentaria mensual. En ese contexto, cada camión comercial que vuelva a cruzar cuenta doble: alivia una necesidad inmediata y reduce, aunque sea un poco, la presión sobre un sistema de ayuda que ya trabaja al límite.

La fragilidad del momento quedó expuesta también en el terreno militar. Funcionarios locales de salud dijeron este lunes que al menos cinco palestinos, entre ellos un adolescente de 14 años, murieron en ataques israelíes separados en la ciudad de Gaza y en Jan Yunis. El Ejército israelí no comentó de inmediato esos reportes, recogidos por Reuters en el mismo despacho que informó de la reapertura comercial.

Las acusaciones mutuas siguen intactas. Israel sostiene que Hamás ha continuado rearmándose y llevando a cabo ataques en violación del alto el fuego, mientras Hamás acusa a Israel de socavar el acuerdo. Según los funcionarios de salud de Gaza, alrededor de 1.500 palestinos han muerto por fuego israelí desde que entró en vigor la tregua de octubre de 2025; Israel afirma, por su parte, que cuatro de sus soldados han muerto a manos de militantes en Gaza durante ese mismo periodo.

Lo que viene ahora es una prueba práctica. Habrá que ver si los camiones vuelven a moverse al ritmo prometido, si el nuevo esquema de pagos documentados se sostiene sin crear otra traba y si la prioridad para los bienes esenciales se traduce en comida y abrigo antes de que apriete el invierno. En Gaza, los anuncios se miden en la calle: en el mercado que vuelve a tener producto y en la familia que puede comprar sin depender de una lista de ayuda.

Fuente: Reuters, despacho del lunes 19 de octubre de 2026 sobre la decisión de la COGAT de reanudar los envíos comerciales a Gaza tras la disputa por el cobro por camión. Foto: camiones con cajas de suministros en un cruce de la región (imagen original de la casa).