La ola demócrata de las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre de 2026 no solo le quitó el Congreso al presidente Donald Trump: también rompió varios de los bastiones republicanos más antiguos del país. Según las llamadas de Associated Press (AP), los demócratas ganaron en Texas el Senado y la gobernación, rompieron en Kansas una racha de 94 años y se quedaron con escaños y gobernaciones que no ocupaban desde el siglo pasado.
El golpe fue geográfico. De los siete escaños del Senado que los demócratas arrebataron a los republicanos, seis están en estados que Trump ganó por dos dígitos en 2024, según el conteo de AP, y varios de los candidatos que el propio presidente escogió y promovió —en Carolina del Sur, Carolina del Norte y Texas— perdieron. La derrota general dejó a Trump sin las dos cámaras del Congreso, pero el mapa cuenta otra historia: la de los territorios que se suponía blindados. En la encuesta de AP entre los votantes, el 71% dijo que el Congreso debe vigilar más al presidente y el 62% lo culpó directamente por los precios altos.
Texas: el premio mayor de la noche
James Talarico, representante estatal de Austin, derrotó por 12 puntos al fiscal general Ken Paxton, el candidato respaldado por Trump, y se convirtió en el primer demócrata que gana una elección al Senado por Texas desde Lloyd Bentsen en 1988. Terminaron 38 años de dominio republicano sobre ese escaño, en el estado más grande del mapa conservador.
La misma noche, la también representante estatal Gina Hinojosa le quitó la gobernación al republicano Greg Abbott, que buscaba un cuarto mandato y reconoció su derrota antes de la medianoche. Hinojosa será la primera gobernadora latina de Texas y la primera demócrata en el cargo desde Ann Richards, elegida en 1990. Trump reaccionó culpando al propio Abbott: escribió en Truth Social que si no se hubiera convertido en «RINO» en los últimos meses, «no habría perdido». Fue la primera vez desde los años noventa que los demócratas ganan elecciones estatales en Texas.
Kansas rompe una racha de 94 años
En Kansas, el pastor Adam Hamilton —fundador de la congregación metodista unida más grande del país— derrotó por unos seis puntos al senador republicano Roger Marshall. Es el primer demócrata que gana un escaño al Senado por Kansas desde George McGill en 1932: 94 años, la racha perdedora más larga de los demócratas en cualquier estado del país. Trump había ganado Kansas por 16 puntos en 2024 y viajó dos veces al estado a hacer campaña por Marshall. No alcanzó.
Carolina del Sur: cae el escaño de los Graham
La pediatra Annie Andrews derrotó a la senadora interina Darline Graham y se convirtió en la primera mujer electa al Senado por Carolina del Sur y en la primera demócrata que gana ese escaño desde Fritz Hollings en 1998. El escaño era el de Lindsey Graham, fallecido este año, y fue el propio Trump quien escogió a su hermana —una novata en política— para ocuparlo de forma interina y la empujó a buscar el término completo. Los votantes de un estado que Trump ganó por 18 puntos en 2024 dijeron que no. «No nos vamos a doblegar», declaró Andrews en su fiesta de victoria.
No fueron casos aislados: en Ohio, Sherrod Brown ganó el escaño que se disputaba en elección especial; en Iowa, Josh Turek derrotó a la congresista Ashley Hinson; en Carolina del Norte, el exgobernador Roy Cooper se quedó con el escaño abierto, y en Maine, Troy Jackson desbancó a Susan Collins, senadora durante tres décadas.
Georgia también se pintó de azul, pero por la gobernación
En Georgia el cambio no fue en el Senado —el demócrata Jon Ossoff retuvo su escaño—, sino en la gobernación: Keisha Lance Bottoms, exalcaldesa de Atlanta, derrotó con alrededor del 55% de los votos al empresario republicano Rick Jackson, que había puesto más de 200 millones de dólares de su propio bolsillo en la campaña, según AP.
Bottoms será la primera mujer negra electa gobernadora en la historia de Estados Unidos y la primera demócrata en gobernar Georgia desde 1998, cuando ganó Roy Barnes. Sucederá al republicano Brian Kemp y pondrá fin a 24 años consecutivos de gobernadores republicanos en el estado.
Un mapa que ya no es el de antes
Es la primera vez desde 2006 que las dos cámaras del Congreso cambian de manos en las mismas elecciones de medio término. Pero el dato que quedará de 2026 es geográfico: el Partido Demócrata compitió y ganó en el corazón del territorio republicano —el sur profundo y las grandes llanuras— con candidatos locales que hablaron de escuelas públicas, del costo de la vida y de los precios, mientras los candidatos identificados con Trump perdían incluso donde el presidente había arrasado dos años antes.
El nuevo Congreso asume el 3 de enero de 2027 y los gobernadores electos toman posesión en enero. Hasta entonces queda la imagen de la noche: el mapa rojo que Trump exhibía como prueba de su fuerza amaneció lleno de manchas azules, justo en los estados que él daba por suyos para siempre.
Fuente: Associated Press (tablero de resultados y llamadas de la noche electoral, 3 y 4 de noviembre de 2026). (Sigue leyendo...)
Fernando Vargas de Mundo X News.
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