Francia tendrá soldados en sus calles este sábado. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, confirmó el martes ante la Asamblea Nacional que militares de la Operación Sentinelle —la fuerza que patrulla el país desde los atentados de 2015— se desplegarán el 24 de octubre para apoyar a la policía durante la nueva jornada nacional de protestas contra el costo de vida.
El despliegue tendrá una misión delimitada: los soldados se encargarán «principalmente de la seguridad estática», es decir, de custodiar edificios públicos y lugares sensibles, para que policías y gendarmes queden libres para las tareas de mantenimiento del orden. El primer ministro, Sébastien Lecornu, adelantó que el operativo del sábado será «masivo», que el objetivo del gobierno es «un retorno inmediato al orden» y que se impondrán nuevos toques de queda donde la situación lo requiera.
La decisión llega tras el fin de semana más violento que ha vivido Francia en años. La jornada del sábado 17 de octubre reunió a unas 550,000 personas según el Ministerio del Interior —800,000, de acuerdo con los organizadores— y derivó en saqueos e incendios en París, Marsella, Lyon y Limoges, donde el ayuntamiento histórico fue incendiado. El balance oficial ronda los 2,400 detenidos y unos 3,000 comercios saqueados o dañados en todo el país.
El propio Nuñez admitió fallos de anticipación y de inteligencia, pidió disculpas y aceptó su «parte de responsabilidad» en la respuesta inicial; el domingo había ofrecido su renuncia al presidente Emmanuel Macron, que lo mantuvo en el puesto. Macron se reunirá este jueves con los servicios de inteligencia, el Parlamento abrirá una comisión de investigación y unos 200 investigadores rastrean a los responsables de la violencia. El martes fue detenido un hombre fichado por los servicios de seguridad, vinculado a un grupo de ultraizquierda, como sospechoso del incendio del ayuntamiento de Limoges.
Para este sábado han convocado nuevas movilizaciones el sindicato estudiantil UNEF, en defensa de la educación pública, y colectivos de los chalecos amarillos, el movimiento que nació en 2018 contra el alza de los combustibles. Lecornu se reunía este miércoles con los líderes sindicales para intentar desactivar la crisis, alimentada por el costo de vida, el deterioro de los servicios públicos y una presión fiscal que llevó el rendimiento de los bonos franceses a 10 años al 5%, su nivel más alto desde 2002.
Precisión importante: la Operación Sentinelle no es nueva — sus patrullas militares son parte del paisaje francés desde hace una década — y sus soldados no harán control de multitudes el sábado. Lo extraordinario es el refuerzo expreso de una fuerza militar para una jornada de protestas, en un país que se encamina a las elecciones presidenciales de abril de 2027 con la extrema derecha y la izquierda dura al alza en los sondeos. En redes sociales circula además una versión falsa que habla de miles de tropas contra «invasores», ya desmentida por verificadores independientes.
Fuente: Reuters y AFP, con información de Le Monde y France Info. (Foto: patrulla de la Operación Sentinelle — Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia)