La jornada de protestas de este sábado en Francia terminó con la imagen que recorre el mundo: agentes antidisturbios avanzando entre nubes de gas lacrimógeno y chorros de cañones de agua para dispersar a los grupos que quedaban al final de la marcha de París. Cuando la movilización —que había reunido a unas 110,000 personas en la capital, según la policía— llegaba a su punto final, jóvenes encapuchados arrojaron piedras y fuegos artificiales contra las fuerzas del orden, que respondieron con gas lacrimógeno, cañones de agua y granadas de sonido, mientras agentes con megáfonos ordenaban la dispersión.

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Los choques no se limitaron a la capital. Hubo enfrentamientos en Lyon, Burdeos y Grenoble, y la policía lanzó ráfagas de gas lacrimógeno en Clermont-Ferrand, Lille, Nantes y Niza. En Marsella, jóvenes bloquearon una calle con láminas metálicas, quemaron contenedores de basura y lanzaron piedras y botellas contra los antidisturbios, en unos enfrentamientos que se prolongaron hasta la noche. Para la jornada, el Gobierno desplegó 70,000 policías y gendarmes en todo el país, 10,000 más que el fin de semana anterior.

Este domingo, el Ministerio del Interior actualizó el balance de la jornada y lo situó en 1,314 detenidos en todo el país, 53 agentes heridos, 75 intervenciones por incendios y 24 comercios saqueados. Son cifras muy inferiores a las del sábado 17 de octubre, cuando hubo 2,628 detenciones, 1,144 agentes heridos y 2,025 incendios. En total participaron 410,000 personas en 289 concentraciones, 110,000 de ellas en París, según el ministerio; la CGT eleva la cifra nacional a cerca de 800,000. El balance es todavía provisional, la noche posterior fue descrita como «tranquila» y se abrieron varias investigaciones. En la capital, la Prefectura cifró en 142 los detenidos, 126 de ellos bajo custodia policial.

El ministro del Interior, Laurent Nuñez, agradeció la actuación de la policía y la gendarmería y sostuvo que la anticipación y el despliegue previo permitieron impedir la mayoría de las acciones contra personas y bienes. La ola de protestas comenzó en septiembre con los estudiantes de secundaria que reclaman mejoras en la educación y sumó después a universitarios, sindicatos y chalecos amarillos contra el costo de la vida y en defensa de los servicios públicos. Los convocantes llamaron a una nueva jornada de protesta el próximo sábado y preparan una huelga general para el 5 de noviembre, para aumentar la presión sobre el presidente Emmanuel Macron.

Fuente: Ministerio del Interior de Francia, con información de EFE, Reuters y AP