Francia volvió a salir a la calle este sábado. Cientos de miles de personas marcharon en todo el país contra el encarecimiento de la vida y por mejores condiciones en la educación, en una jornada mayoritariamente pacífica que terminó con disturbios en varias ciudades y un balance oficial de casi 1,000 detenidos.
El Ministerio del Interior contó 289 manifestaciones con unas 410,000 personas —110,000 de ellas en París—, mientras la central sindical CGT elevó la participación a cerca de 800,000, con 250,000 en la capital. Al caer la tarde, el ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que la policía había detenido a casi 1,000 personas en todo el país y advirtió que la cifra podría aumentar de forma significativa.
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Disturbios al final de las marchas
La tensión estalló cuando las concentraciones terminaban. En París, donde la marcha autorizada fue desviada hacia el sureste de la ciudad para alejarla del centro comercial, grupos de enmascarados lanzaron objetos y fuegos artificiales contra la policía al llegar a la Porte de Vincennes. Los agentes respondieron con gases lacrimógenos, granadas de sonido y cañones de agua, y frustraron el intento de asalto a un concesionario de automóviles. Nuñez dijo que varios miles de activistas radicales se concentraron detrás de la marcha, entre ellos unos 500 individuos identificados como alborotadores.
En Lyon, donde las autoridades habían prohibido manifestarse en el centro, unas 10,000 personas marcharon pese a la prohibición y la policía empleó gases lacrimógenos. En Marsella, jóvenes levantaron barricadas con contenedores incendiados y lanzaron piedras y botellas contra las fuerzas del orden, con reportes de saqueos que incluyeron una joyería y un supermercado. En Burdeos, el gas lacrimógeno cubrió la céntrica Place de la Bourse mientras algunos manifestantes arrancaban adoquines del pavimento. También hubo enfrentamientos en Toulouse, Estrasburgo, Clermont-Ferrand, Nantes, Lille, Grenoble y Niza.
El ministro confirmó dos heridos graves: uno en Toulouse —donde, según los reportes, un joven de 20 años perdió dedos de una mano— y otro en Clermont-Ferrand. Aun así, Nuñez sostuvo que los saqueos fueron mucho menores que hace una semana y que los comercios del centro de las ciudades quedaron protegidos, sin ataques dirigidos contra edificios públicos como los del sábado anterior.
Un despliegue sin precedentes
Para esta segunda gran jornada, el Gobierno desplegó 70,000 policías y gendarmes —10,000 más que la semana pasada—, apoyados por helicópteros, vehículos blindados, perros y cañones de agua. La policía incautó durante el día bolas de acero, perdigones, pirotecnia, tirachinas, armas improvisadas y hasta una katana, según el balance parcial del ministro. En París se cerraron estaciones de metro y la Prefectura aseguró que sus fuerzas estaban «en tierra y en el aire» para que las marchas transcurrieran con seguridad.
El contraste con el sábado 17 de octubre es marcado: aquella primera jornada nacional degeneró en saqueos masivos —unos 3,000 comercios vandalizados, según los balances de la semana— y terminó con más de 2,400 detenidos. Nuñez atribuyó la diferencia de hoy a la «anticipación» de las fuerzas del orden.
Un movimiento que nació en los liceos
Las protestas tienen su origen en los estudiantes de secundaria, que desde finales de septiembre reclaman más profesores, la reparación de escuelas deterioradas y el fin del sistema de admisión universitaria Parcoursup. Al movimiento estudiantil —conocido en redes como «Lycées Indignés»— se han sumado los sindicatos y los chalecos amarillos, con demandas contra la carestía: los precios de la energía subieron un 21.3 % interanual en septiembre y la inflación general ronda el 3.1 %, según el instituto de estadística INSEE.
El viernes, el presidente Emmanuel Macron recibió a representantes de los estudiantes y habló de una reforma profunda de Parcoursup, y el Gobierno prometió presentar compromisos a partir del lunes. Pero las organizaciones estudiantiles llamaron a seguir movilizándose, el líder de La France Insoumise, Jean-Luc Mélenchon, advirtió que una huelga general convocada por la CGT se cierne sobre el Gobierno para el 5 de noviembre si Macron no responde, y los chalecos amarillos ya convocaron un tercer acto para el sábado 31 de octubre.
Una ola que recorre Europa
Francia no fue el único país en las calles este sábado: también hubo movilizaciones en Italia, Albania y Bélgica, y en España una protesta juvenil en Barcelona terminó con 100 detenidos y comercios saqueados, en un malestar juvenil y estudiantil que esta semana se ha extendido por varias capitales europeas. Aquí puedes leer esa historia: Disturbios en Barcelona: una protesta juvenil deja 100 detenidos y 14 comercios saqueados.
Fuente: Ministerio del Interior de Francia, con información de Reuters, AFP, AP y CNN