La supermodelo alemana Heidi Klum, de 53 años, volvió a robarse la noche de Halloween este sábado en Nueva York al llegar a la edición número 25 de su famosa fiesta anual, en el restaurante Cathédrale, disfrazada de una mano gigante cercenada: una réplica de su propia mano izquierda dentro de la cual metió todo su cuerpo, con las piernas convertidas en dos de los dedos.
Una mano gigante con sus propios anillos
Klum quedó irreconocible dentro de la pieza: solo se le veían los ojos y la boca, que asoman por la muñeca junto a una herida abierta de la que cuelgan ligamentos y tendones falsos, con sangre goteándole de los labios. Sus piernas hacen de dedos medio y anular, un brazo le sirve de pulgar y las uñas van pintadas de un rojo largo y afilado, como las suyas.
El nivel de detalle llega a lo personal: la mano reproduce las líneas de su palma y sus venas, lleva anillos dorados, su anillo de compromiso y su alianza de boda, y hasta un tatuaje con el nombre «Tom» en el dedo anular, en honor a su esposo, el músico Tom Kaulitz. La modelo llegó en un camión cubierto de letreros de «DANGER» y fue ayudada a bajar por un equipo vestido con trajes amarillos de protección, que le inyectaba sangre falsa en la boca. Antes de entrar, ella misma había revelado el disfraz en su Instagram con un video en el que su mano camina por el piso antes de transformarse, acompañado de la frase «Talk to the hand» y la etiqueta #HeidiHalloween.
Cinco a seis horas de prótesis y un esposo ausente
La idea le surgió el año pasado mirándose la mano: «Miré mi mano y pensé: 'Oye, creo que de alguna manera podría meter mi cuerpo dentro de esto'», contó Klum, que necesitó entre cinco y seis horas para ponerse el disfraz, diseñado por el maquillador de efectos especiales Mike Marino —el mismo de su Medusa de 2025— con meses de trabajo detrás. «Sin duda, lo más difícil es llevarlo puesto. Es bastante pesado», confesó. Entre 10 y 15 personas la ayudaron a entrar en la pieza este sábado.
Kaulitz, que desde 2018 la acompañaba cada año con un disfraz en pareja, faltó esta vez porque Tokio Hotel toca este domingo en Hamburgo, Alemania. «Un pedacito de Tom está conmigo», dijo Klum sobre el tatuaje. Su hija Leni, de 22 años, sí asistió, disfrazada de una Miss Piggy glamorosa, y destacó que su mamá incorporó su anillo de boda al disfraz.
La fiesta, que Klum organiza desde el año 2000 y donde rige la norma de «sin disfraz no se entra», suma la mano cercenada a una lista legendaria: la Medusa de 2025, E.T. en 2024, el pavo real de 2023 y el gusano gigante de 2022 que se hizo viral. Por la mañana, la modelo había dado el pistoletazo de salida a su gran día encendiendo el Empire State con los colores verde y naranja de la festividad.