Irán volvió a colocar este domingo el cielo de Bandar Abbas en el centro de su pulso con Estados Unidos. El Ejército iraní afirmó que sus sistemas de defensa aérea derribaron un dron estadounidense del tipo LUCAS sobre esa ciudad portuaria del sur del país, según recogió Reuters a partir de la información difundida por la agencia semioficial Tasnim. El anuncio, fechado en Dubái este 25 de octubre, no vino acompañado en el despacho inicial de detalles sobre la misión del aparato, la altura a la que volaba o el punto exacto en el que habría caído.

La versión difundida por las Fuerzas Armadas iraníes, también recogida por la agencia ISNA, sostiene que el aparato fue alcanzado por el fuego de los sistemas de defensa antiaérea del Ejército y quedó destruido en el cielo de Bandar Abbas. El departamento de relaciones públicas del Ejército precisó, en la información amplificada por Press TV, que la intercepción la ejecutaron unidades que operan bajo la red integrada de defensa aérea del país. Hasta el momento de esas publicaciones, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos no habían confirmado el incidente ni ofrecido una respuesta pública que permitiera contrastarlo de forma independiente.

El lugar no es un detalle menor. Bandar Abbas es el gran puerto iraní frente al estrecho de Ormuz, el paso que comunica el golfo Pérsico con el golfo de Omán y por el que transita una parte decisiva del petróleo y el gas que se mueve por mar en el mundo. Cualquier incidente aéreo o naval en esa franja se lee de inmediato en clave de energía y de seguridad de la navegación, además de en clave militar. Por eso un derribo reivindicado sobre esa ciudad, aunque sea de un aparato sin tripulación y de bajo coste, suma tensión a un corredor que lleva meses atrapado entre ataques, amenazas y negociaciones sin un acuerdo estable.

El aparato citado por Teherán tampoco es un dron cualquiera dentro de la narrativa de esta guerra. LUCAS son las siglas en inglés de un sistema de ataque no tripulado de bajo coste: un dron de un solo uso, pensado para impactar contra su objetivo. Press TV recuerda que su diseño es una copia del Shahed-136 iraní y sitúa su coste en unos 35.000 dólares por unidad, una cifra muy inferior a la de los grandes drones de vigilancia y ataque. En la información en español difundida a partir de ISNA se subraya además que, durante la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán el pasado 28 de febrero, el Pentágono confirmó haber empleado por primera vez ese modelo, un dron kamikaze inspirado, según reconoce el propio Ejército estadounidense, en el Shahed-136 de Irán.

Teherán presenta el episodio como parte de una cadena, no como un hecho aislado. Según Press TV, no es el primer LUCAS que las fuerzas iraníes dicen haber derribado: otro aparato del mismo tipo habría sido abatido por el Ejército en julio mientras volaba sobre el sur de Irán. Y el martes, la Guardia Revolucionaria anunció por su parte que sus defensas habían interceptado y derribado un MQ-9 Reaper estadounidense, un dron de larga duración, sobre el estrecho de Ormuz. Esas reivindicaciones previas no han quedado confirmadas de forma independiente en este despacho, pero forman el marco con el que Irán está construyendo su relato: el de una red de defensa capaz de negar el cielo del sur a los aparatos de Washington.

El contexto político y militar ayuda a entender por qué el anuncio llega ahora. El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes, el mayor general Ali Abdollahi, habló el sábado de los intentos fallidos de Estados Unidos por controlar el estrecho de Ormuz y lanzó una advertencia directa al presidente estadounidense, en el sentido de que Washington solo podrá soñar con que sus fuerzas vuelvan a entrar en el golfo Pérsico. Press TV sitúa además la presencia del dron en el marco de lo que Teherán describe como violaciones reiteradas del memorando de entendimiento de Islamabad, el acuerdo alcanzado tras los 40 días de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán de este año, que siguió a la primera guerra de 12 días de junio de 2025 y a la segunda ofensiva iniciada el 28 de febrero de 2026, detenida a principios de abril.

Con esos antecedentes, lo que ocurra en las próximas horas importa tanto como el derribo en sí. Si Washington confirma la pérdida, desmiente la versión iraní o guarda silencio, cada respuesta moverá el tablero de una forma distinta: una confirmación elevaría la presión sobre Ormuz y sobre el tráfico comercial; un desmentido abriría otro frente de guerra informativa; y el silencio dejaría la reivindicación iraní flotando sin contraste, en un momento en el que ambas partes se acusan de preparar o provocar la siguiente escalada. Por ahora, lo verificable es limitado y hay que decirlo con claridad: hay una reivindicación oficial iraní, recogida por Reuters este domingo, y no hay, en las fuentes consultadas, una confirmación estadounidense inmediata ni un parte de víctimas asociado al incidente.

Fuente: Reuters, despacho publicado el domingo 25 de octubre de 2026 a las 07:22 UTC desde Dubái sobre el derribo reivindicado por el Ejército de Irán de un dron estadounidense LUCAS sobre Bandar Abbas, según Tasnim; Press TV, información del 25 de octubre de 2026 con la versión del departamento de relaciones públicas del Ejército iraní, los datos del sistema LUCAS y los antecedentes de julio y del MQ-9; y ABC Mundo vía ISNA, información del 25 de octubre de 2026 con la cita del Ejército iraní y la ausencia de confirmación estadounidense. Foto: escena del puerto de Bandar Abbas al amanecer, junto al estrecho de Ormuz, con un dron en el cielo y una estela de defensa aérea (imagen original generada en la casa).