El principal funcionario fronterizo del gobierno de Estados Unidos defendió los planes para construir un muro y otra infraestructura en la región de Big Bend, en Texas, pese a la creciente oposición al proyecto y a una pausa en la construcción ordenada por un tribunal, afirmando que su objetivo de fortificar las fronteras del país «no es negociable».
En una entrevista exclusiva con The Associated Press, el comisionado de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Rodney Scott, sostuvo que el proyecto del muro, de $4,000 millones, está justificado pese a una coalición bipartidista de propietarios de tierras, negocios locales y ambientalistas que lo consideran un despilfarro y potencialmente destructivo para una región con cruces de migrantes históricamente bajos.
«Nuestro objetivo número uno desde el primer momento es que tenemos que saber quién y qué entra en Estados Unidos», afirmó Scott. El funcionario indicó que la construcción va adelantada respecto al cronograma y que el muro fronterizo principal estará listo para finales de diciembre de 2027.
A principios de este mes, una jueza ordenó una pausa en la construcción del muro en la región —incluido el Parque Nacional Big Bend— y el gobierno de Donald Trump solicitó a la Corte Suprema que levante la orden. Scott reiteró que el proyecto no incluirá muros altos de acero dentro del parque.
Activistas que luchan por bloquear los proyectos criticaron los comentarios de Scott el viernes. Hillary Pierce, de la coalición No Big Bend Wall, dijo que «las propias cifras del gobierno muestran que no hay una emergencia fronteriza en Big Bend».
Fuente: El Nuevo Día, con información de The Associated Press