El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos penales contra el exdirector del FBI James Comey por tercera vez, según documentos judiciales que se hicieron públicos este lunes en Washington. Es el nuevo capítulo de la ofensiva legal del Gobierno del presidente Donald Trump contra uno de sus críticos más prominentes.

La acusación fue radicada el pasado 5 de octubre ante el Tribunal de Distrito de Washington mediante un documento de información criminal. En él se imputa a Comey transmitir —y conspirar para transmitir— información de defensa nacional: según el expediente, en octubre de 2016, cuando dirigía el FBI, presuntamente compartió información confidencial con un periodista del New York Times y ordenó a personal de la agencia conversar con el reportero para un artículo sobre vigilancia de correos electrónicos publicado ese mismo mes.

De acuerdo con el Departamento de Justicia, el documento se presentó para detener el plazo de prescripción de diez años del presunto delito, que vencía este mes. El expediente se mantuvo sellado durante tres semanas y salió a la luz a petición de los propios abogados de Comey, quienes ya solicitaron a un juez que desestime el caso por considerarlo improcedente.

Comey se declaró inocente en un video difundido en sus redes sociales. «Sería casi gracioso si no fuera un abuso tan alarmante del Departamento de Justicia», expresó. «Nada ha cambiado en mí: sigo siendo inocente y no les tengo miedo a estas personas», agregó. Su abogado, Patrick Fitzgerald, afirmó por su parte que el documento «pretende imputar al señor Comey delitos que no cometió».

La defensa también ha señalado que el mismo incidente fue investigado en dos ocasiones anteriores por dos fiscales federales distintos, y que ambos decidieron no presentar cargos en su momento.

Este es el tercer proceso que el Departamento de Justicia abre contra Comey. El primero, radicado en septiembre de 2025 en Virginia por presuntas declaraciones falsas al Congreso, fue desestimado en noviembre de ese año, cuando una jueza concluyó que la fiscal que lo presentó, Lindsey Halligan, había sido designada de manera ilegal. El segundo caso sigue pendiente: se le acusa de presuntamente amenazar al presidente mediante una publicación en redes sociales con una imagen de conchas marinas que formaban el número «8647».

Trump considera a Comey un adversario desde que, como director del FBI, encabezó la investigación sobre los presuntos vínculos de su campaña de 2016 con Rusia. Un portavoz del Departamento de Justicia se limitó a indicar que se trata de una investigación criminal en curso y que no haría más comentarios.