Irán dejó de tener un ministro de Defensa interino este domingo. La Asamblea Consultiva Islámica, el Parlamento del país, otorgó su voto de confianza a Mehrdad Akhlaghi como ministro de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas, en una votación que cerró casi ocho meses de dirección provisional en uno de los puestos más sensibles del Estado iraní en plena guerra.
Según el sitio web del Gobierno iraní, Akhlaghi reunió 237 votos a favor de un total de 277 emitidos. Los recuentos difundidos por medios iraníes e internacionales coinciden en esa cifra y añaden 15 votos en contra. La televisión estatal había adelantado durante la jornada que la cámara se disponía a confirmar al nominado, y el resultado final fue holgado.
Antes de la votación, el propio Akhlaghi reconoció ante los diputados el peso del momento. Si recibía la confianza de la cámara, dijo según la agencia ISNA, la responsabilidad del Ministerio de Defensa recaería sobre él en una coyuntura delicada. En esas circunstancias, añadió, defender el país exige comprender con precisión el entorno, entender la lógica de lo que está ocurriendo, identificar las tendencias que influyen en el escenario y prepararse para futuros posibles muy distintos entre sí.
El cargo estaba vacante, en la práctica, desde el primer día de la guerra. Su predecesor, Aziz Nasirzadeh, murió el 28 de febrero en el ataque estadounidense-israelí contra un recinto de la cúpula iraní en Teherán que también mató al entonces líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y a varios altos mandos militares. Ese bombardeo fue el que abrió el conflicto que todavía domina la región.
Desde entonces, el ministerio funcionó bajo la dirección interina del general de brigada Majid Ebn-e-Reza. La espera terminó con una nominación que llevaba dos semanas sobre la mesa: el presidente Masud Pezeshkian propuso a Akhlaghi el pasado 5 de octubre y este domingo defendió personalmente la candidatura ante la cámara, en una sesión presidida por el presidente del Parlamento, Mohammad Baqer Qalibaf.
El trámite no fue un simple formalismo. Las comisiones parlamentarias de seguridad nacional y política exterior y de industria y minería examinaron el programa del candidato, y durante la semana previa Akhlaghi se reunió dos veces con diputados para explicar sus planes y escuchar objeciones. También se sentó con mandos del Ejército regular y de la Guardia Revolucionaria Islámica para conocer de primera mano sus prioridades.
El perfil del nuevo ministro rompe con la tradición de sus antecesores. Akhlaghi no tiene rango militar: es una figura civil e industrial que lleva 42 años trabajando dentro del Ministerio de Defensa. Nacido en 1958 en Rasht, dirigió el Grupo Industrial Shahid Bagheri, vinculado al desarrollo de misiles, estuvo al frente de la Organización de Industrias Aeroespaciales desde 2014 y desde 2013 encabeza la Organización de Industrias de Defensa, la empresa estatal que fabrica el armamento del país.
Esa trayectoria le ha costado sanciones internacionales desde hace casi dos décadas. Naciones Unidas lo sancionó en 2007, en el marco de la resolución 1737, por su presunta participación en actividades relacionadas con los programas nuclear y de misiles balísticos. Estados Unidos lo sancionó también, en 2008 y de nuevo en 2020, y su nombre figura igualmente en las listas de la Unión Europea y del Reino Unido.
El programa que presentó a la cámara apunta precisamente a su especialidad: reconstruir la infraestructura militar e industrial dañada durante la guerra, acelerar la fabricación y el desarrollo tecnológico de defensa y apoyarse más en empresas del sector privado. Tras ser confirmado, sostuvo que las capacidades defensivas iraníes se han actualizado desde la guerra de los doce días de formas que, a su juicio, han cambiado los cálculos de sus adversarios, y que el fortalecimiento de la defensa continuará frente a amenazas que describió como complejas y cambiantes.
Junto al plan de reconstrucción llegó la advertencia. Akhlaghi afirmó que, si el adversario estadounidense-israelí volvía a cometer un error de cálculo, la respuesta de Irán sería sorprendente y extensa. Ya fuera del hemiciclo, aseguró a la prensa que la población puede estar tranquila porque lo más probable es que no se atrevan a atacar, y añadió que, si Washington reanudara su campaña militar, Estados Unidos y la propia región sufrirían un daño enorme. También advirtió de que Washington y sus aliados cargarían con la responsabilidad de las consecuencias regionales e internacionales de una nueva agresión. Hasta el momento de difundirse esas declaraciones no se había reportado una respuesta del Gobierno estadounidense.
El Ministerio que ahora encabeza Akhlaghi supervisa las industrias de defensa y el suministro y la logística de las fuerzas armadas, de modo que su nombramiento dice tanto del frente interno como del externo. Teherán cierra ocho meses de interinidad colocando al frente de Defensa no a un comandante de operaciones, sino al hombre que lleva más de una década dirigiendo sus fábricas de armas: el mensaje es que la prioridad inmediata es producir, reponer y sostener, mientras la disuasión hace el resto.
Fuente: AFP, despachos del domingo 18 de octubre de 2026 sobre la votación en el Parlamento de Irán (recogidos por News Central TV y Tehran Telegraph), y Reuters, vía Israel Defense, con información de la televisión estatal iraní, ISNA y Press TV del 18 de octubre de 2026. Foto: el edificio del Parlamento de Irán en Teherán, con banderas iraníes (imagen original de la casa).