Israel celebra este martes 27 de octubre sus elecciones parlamentarias, los primeros comicios desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, con el primer ministro Benjamín Netanyahu jugándose su futuro político. A sus 77 años, el líder del Likud busca un séptimo mandato y prolongar una trayectoria que ya lo convierte en el primer ministro más longevo de la historia del país, con 19 años en el cargo sumando todas sus etapas.

Los colegios electorales abrieron a las 7:00 de la mañana y cierran a las 10:00 de la noche, hora de Israel —las 4:00 de la tarde en la costa este de Estados Unidos—. Al cierre se esperan las primeras encuestas a pie de urna; el escrutinio definitivo se espera para el 30 de octubre y los resultados oficiales, el 4 de noviembre. Están en juego los 120 escaños de la Knéset, el Parlamento israelí, y hacen falta 61 para formar gobierno.

Sobre la jornada pesa la sombra del 7 de octubre. Aquel día, milicianos de Hamás mataron a unas 1,200 personas y tomaron 251 rehenes en el sur de Israel, en lo que se considera el mayor fallo de seguridad de la historia del país. La mayoría de los israelíes culpa a Netanyahu de ese fracaso, según los sondeos; el primer ministro ha reconocido solo una responsabilidad parcial, ha repartido culpas entre los mandos militares y de seguridad y se ha resistido a crear la comisión estatal de investigación que reclama la oposición.

También pesa la guerra que vino después. La ofensiva israelí sobre Gaza dejó más de 74,000 muertos, según el Ministerio de Salud de la Franja, unas cifras que Naciones Unidas considera fiables. En febrero de 2026, ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán mataron al líder supremo iraní, Alí Jamenei. Netanyahu llega además a las urnas con una orden de arresto de la Corte Penal Internacional emitida en 2024 —que él rechaza— y un juicio por corrupción en curso que califica de «caza de brujas».

Enfrente, el bloque opositor lo encabezan Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del Ejército, con su nuevo partido Yashar —al que algunas encuestas sitúan por delante del Likud—, y el exprimer ministro Naftali Bennett. Eisenkot perdió a un hijo y a dos sobrinos combatiendo en Gaza. Del lado oficialista, si el Likud no suma lo suficiente, Netanyahu podría depender de los ultranacionalistas Itamar Ben-Gvir, cuyo partido Poder Judío va en alza, y Bezalel Smotrich.

Las encuestas describen una contienda reñida: ningún bloque tiene una vía clara hacia los 61 escaños y todo apunta a que el Likud perderá escaños respecto a los que ganó en 2022, cuando Netanyahu volvió al poder con la coalición más derechista de la historia de Israel. El presidente Donald Trump respaldó públicamente a Netanyahu, quien afirmó el domingo que Trump estaría dispuesto a actuar de nuevo contra Irán solo si él sigue en el poder; Eisenkot lo acusó de hacer campaña con «miedo, mentiras y amenazas». Si ningún bloque logra formar gobierno, Netanyahu podría continuar como primer ministro interino hasta unas nuevas elecciones el año que viene.