El caso de Ricardo González, el residente de Long Beach que terminó con un brazo fracturado durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), sumó en las últimas horas grabaciones nuevas que reavivaron la indignación en el sur de California. Una de ellas, captada por una cámara de vigilancia y difundida por la cadena KTLA, muestra un vehículo utilitario sin distintivos circulando en sentido contrario por una calle de un solo sentido en North Long Beach, justo cuando González dobla la esquina montado en su bicicleta eléctrica. El ángulo de la cámara no permite ver si el vehículo llega a impactarlo, pero sí cómo se detiene de golpe y de él bajan varios agentes.
Testigos y familiares sostienen que el vehículo sí lo alcanzó y lo derribó. Sherman Austin, activista del grupo StopICE.net que grabó parte de la escena, aseguró a CNN que vio el momento en que el vehículo sin distintivos golpeó a González y que, acto seguido, los agentes descendieron, le aplicaron descargas eléctricas y lo inmovilizaron contra el suelo. Su hija, Leslie González, escribió en la página de recaudación que abrió para cubrir los gastos médicos que su padre recibió dos descargas de pistola eléctrica antes de ser sometido.
González, de 40 años, trabajó cerca de siete años para la ciudad, hasta hace poco como representante de servicio de campo de Long Beach Utilities. Según relató el alcalde Rex Richardson, el propio González llamó al 911 el sábado por la mañana, al ver vehículos sin identificar y una multitud formándose en su vecindario —cerca de la avenida Locust y la calle Ellis— para pedir apoyo que bajara la tensión. Cuando la Policía local llegó, lo encontró esposado, sangrando y tendido en el suelo, mientras un agente con un chaleco que leía "Police ICE" lo mantenía inmovilizado y él gritaba una y otra vez: "¡Ayúdenme! Tengo el brazo roto" y "llamen a un paramédico". Los videos grabados por vecinos se propagaron por las redes sociales y decenas de personas se congregaron en el lugar para increpar a los agentes.
En su comunicado, la Policía de Long Beach explicó que fue el propio personal de ICE quien solicitó asistencia de emergencia, alegando actos de vandalismo contra vehículos y una persona que necesitaba atención médica. Los oficiales trasladaron a González a una estación de bomberos cercana, donde los paramédicos le retiraron las esposas para llevarlo a un hospital. La dependencia subrayó que sus agentes no participaron en el operativo migratorio ni efectuaron arrestos, y relató que varios agentes federales siguieron a los policías hasta el estacionamiento de la estación, donde se les pidió retirarse.
El congresista demócrata Robert Garcia, cuyo distrito incluye Long Beach y quien antes fue alcalde de la ciudad, calificó lo ocurrido como un "ataque brutal" y afirmó que los agentes le fracturaron el brazo a un ciudadano estadounidense. Richardson, por su parte, se declaró indignado y presentó el lunes una querella ante la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para exigir una investigación independiente y que los agentes involucrados sean apartados de las labores de campo mientras dure la revisión.
Del lado federal, ICE y el DHS no habían respondido hasta el lunes a las solicitudes de comentario de varios medios, ni han aclarado si González era el objetivo del operativo de esa mañana. El fiscal federal Bill Essayli declaró a FOX 11 que su oficina aún no ha recibido un caso relacionado con el incidente y sostuvo que este tipo de situaciones sería menos frecuente si las personas acataran las órdenes de los agentes, además de criticar a los políticos locales que han condenado lo ocurrido.
González ya salió del hospital y se recupera en su casa, según FOX 11, mientras su familia recauda fondos para los gastos médicos. La ciudad confirmó que su contratación fue legal y aseguró que está apoyando a la familia. Hasta el momento no se han anunciado cargos contra González ni contra los agentes involucrados.
Fuente: Telemundo, con información de CNN y FOX 11 Los Ángeles