Nueva York.— La ruta que miles de dominicanos conocen como la «Vuelta por México» llevó a Oscar Belgal desde un barrio humilde de Santo Domingo hasta las calles de Nueva York: salió del país por Sudamérica, atravesó la peligrosa selva del Darién y cruzó la frontera estadounidense a finales de 2022. Casi cuatro años después, el joven de 28 años terminó herido de un disparo en el cuello durante un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en el que también estaba su hijo de cinco años.
Su historia, reconstruida por el diario The New York Times a partir de entrevistas con personas que lo conocían y de documentos judiciales y federales, es la de un muchacho criado por su abuela, Juana de León, ante la ausencia de su madre, que alternaba trabajos temporales y mal pagados en la construcción antes de emigrar en busca de mejores oportunidades económicas.
En octubre de 2022 llegó a Colombia, donde conoció a otro dominicano, Carlos Martínez, con quien emprendió parte de la travesía. Juntos cruzaron el Tapón del Darién, la franja selvática entre Colombia y Panamá marcada por los ríos, el terreno fangoso y las redes criminales. «Dormíamos juntos, comíamos juntos, hacíamos todo juntos», relató Martínez, de 25 años, al diario neoyorquino. Luego siguieron hacia México y se separaron antes de cruzar la frontera, para reencontrarse después en Nueva York.
Belgal no fue un caso aislado: entre marzo de 2022 y diciembre de 2023, las autoridades estadounidenses registraron a 47,273 dominicanos en la frontera suroeste —un promedio de unos 3,151 al mes—, según datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) suministrados a Diario Libre. Solo por el Darién cruzaron 2,183 dominicanos hasta noviembre de 2022, frente a apenas 168 en todo 2021, de acuerdo con el Servicio Nacional de Migración de Panamá.
Ya en Nueva York, Belgal se estableció en noviembre de 2022 en Washington Heights, el sector del Alto Manhattan de mayor presencia dominicana. Llegó prácticamente sin dinero y dos hermanas dominicanas le permitieron alojarse gratis durante nueve meses en una habitación de su apartamento. Cruz María Reyes, de 49 años, contó que también lo ayudaron a conseguir trabajo en un autolavado; cuando llegó el frío lo dejó y pasó a vender alfombras en una tienda del centro de Manhattan. A finales de 2023 comenzaron a cobrarle 250 dólares semanales por la habitación.
Fue entonces cuando su situación empezó a complicarse. En diciembre de 2023 fue arrestado por su presunta participación en un asalto ocurrido dos meses antes contra dos conocidos: el propio Carlos Martínez y su esposa, Yesica Torres. Según los fiscales, Belgal y otro hombre despojaron a la pareja de joyas y de unos 1,100 dólares en efectivo. El dominicano se declaró culpable de hurto mayor en cuarto grado, un delito grave no violento, y recibió cinco años de libertad condicional. En agosto de 2025 volvió a ser arrestado, acusado de vender sustancias controladas, entre ellas cocaína; se declaró no culpable y ese proceso seguía pendiente.
El 18 de septiembre de 2026, agentes migratorios intentaron detenerlo en El Bronx, pero Belgal huyó hacia un edificio cercano y logró escapar, según registros federales citados por The New York Times. Los agentes volvieron por él el 8 de octubre, en el vecindario de Marble Hill, justo después de que recogiera a su hijo de cinco años en la escuela y lo llevara a un McDonald's.
De acuerdo con las imágenes de vigilancia descritas por el diario, mientras ambos permanecían en el automóvil, agentes del ICE vestidos de civil se acercaron al vehículo; Belgal puso el carro en reversa y luego aceleró, y al menos uno de los agentes disparó varias veces, hiriéndolo en el lado izquierdo del cuello. Las autoridades migratorias sostienen que el dominicano utilizó su vehículo como arma y chocó contra automóviles oficiales; sus abogados cuestionan la actuación y afirman que los agentes no se identificaron antes de abrir fuego. Las circunstancias del uso de la fuerza seguían bajo investigación. El niño no resultó herido.
Belgal fue llevado a un hospital y después a una prisión federal en Brooklyn. Sus abogados denunciaron que permanece recluido en aislamiento y que necesita atención médica y una intervención quirúrgica para extraerle la bala que sigue alojada en su cuello. El caso reavivó las críticas contra las tácticas del ICE y provocó nuevas protestas en Nueva York, donde el alcalde Zohran Mamdani reiteró sus llamados a abolir la agencia, en medio de la política de deportaciones más agresiva del Gobierno de Donald Trump y de las tensiones con las llamadas ciudades santuario.
Fuente: Diario Libre, con el reportaje original de The New York Times.