República Dominicana salió oficialmente del mapa del hambre. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reconoció al país porque la prevalencia de la subalimentación bajó a menos de 2.5 % durante el período 2023-2025, por debajo del umbral que el organismo usa para identificar a los países que superaron el hambre, según el informe SOFI 2026.
El contraste histórico es enorme: en el período 2004-2006 la subalimentación alcanzaba el 21.3 % de la población dominicana. La mejora es de más de 18 puntos porcentuales en dos décadas. El reconocimiento se entregó en la ceremonia del Día Mundial de la Alimentación celebrada este martes 27 de octubre en el Palacio Nacional, con la participación del director general de la FAO, Qu Dongyu, y del economista jefe del organismo, Máximo Torero.
Torero atribuyó el avance a una combinación de crecimiento económico, reducción de la pobreza, generación de empleos, fortalecimiento de la protección social y alimentación escolar. Pero también dejó claro el reto que queda, y es un reto de bolsillo: alrededor de 1.9 millones de dominicanos, el 16.2 % de la población, no contaban en 2025 con los recursos para costear una dieta saludable.
El costo estimado de esa dieta subió a 5.60 dólares internacionales de paridad de poder adquisitivo (PPA) por persona al día en 2025, frente a 5.40 en 2024. La FAO aclara que esa cifra sirve para comparar precios y poder de compra entre países: no equivale directamente al gasto diario en dólares estadounidenses de una familia dominicana, pero sí marca que comer bien se encareció en términos reales.
Durante la visita, la FAO y el Ministerio de Agricultura firmaron además un nuevo proyecto de cooperación técnica de US$480,000, destinado a la mecanización agrícola, la vigilancia de plagas y enfermedades y la evaluación de daños por eventos climáticos, con ejecución prevista hasta abril de 2028 y foco en pequeños y medianos productores.
Para las familias, la lectura práctica es doble: el país produce y distribuye suficiente comida para que el hambre como fenómeno general haya retrocedido, pero la calidad de la alimentación sigue dependiendo del ingreso. Comparar precios de productos frescos entre mercados y colmados, y aprovechar los programas de apoyo alimentario vigentes, sigue siendo clave para que una dieta saludable no se coma el presupuesto del hogar.
Fuente: Revista Mercado, con datos de la FAO (informe SOFI 2026), publicado el 27 de octubre de 2026.