El cómico peruano Ricardo Mendoza conmovió al público de «Hablando Huevadas» al recordar, durante una función reciente del espectáculo en Lima, que su expareja le pidió años atrás que no dijera que era comediante porque le daba vergüenza. Hoy, consolidado como uno de los humoristas más exitosos de su país, convierte aquella frase en una lección para cualquiera: cree en ti, aunque nadie más lo haga.

El momento llegó sin guion. En plena función, una espectadora se presentó como la mejor amiga de una de sus antiguas parejas y le leyó el mensaje que ella le había enviado: cada vez que la amiga anuncia que irá a verlo al show, la respuesta de su ex es la misma —«dile que gracias a mí está donde está»—. La sala rió, pero Mendoza no esquivó el tema: se puso serio, con los ojos brillosos, y respondió con un recuerdo que llevaba años guardado.

«No digas que eres comediante, porque me da vergüenza»

«Mañana quiero presentarte a mis padres, pero no digas que eres comediante porque me da vergüenza», contó que le dijo su entonces pareja. Eran los años de universidad: la comedia era apenas un sueño que intentaba abrirse paso y, ante la familia de ella, su oficio era algo que había que esconder. El propio Mendoza describió aquella relación como conflictiva; con el tiempo se dieron un espacio y ella se involucró con un compañero de la universidad, lo que marcó el final definitivo.

Su compañero de escenario, Jorge Luna, cerró el intercambio con la frase que el público celebró entre aplausos: «Lo que te perdiste». Pero lo que se quedó en el aire no fue la burla: fue la imagen de un hombre que alguna vez tuvo que ocultar lo que amaba hacer para ser aceptado.

La lección que deja: no importa a qué te dediques, sé el mejor

Hoy la anécdota se lee al revés. Mendoza no la contó con rencor, sino como quien mira atrás y entiende de qué estaba hecho el camino. Junto a Jorge Luna convirtió «Hablando Huevadas» en un fenómeno de la comedia en español que llena teatros en el Perú y gira fuera de su país, y también se consolidó como empresario. La frase que un día lo hizo esconder su talento quedó atrás; lo que sobrevivió fue su propia conclusión, la que hoy repite como consejo: no importa a qué te dediques, solo tienes que ser el mejor.

Por eso su confesión se ha compartido miles de veces en redes: cualquiera que haya escondido un sueño por miedo a la burla o a la vergüenza ajena se vio reflejado en ese micrófono. Esta ha sido una semana de historias de vida en la farándula —también se confirmó la separación de Aleks Syntek tras 25 años de matrimonio y la reunión de Los Nenes en el estudio de Raphy Pina—, pero la de Mendoza trae moraleja incluida: cree en ti aunque nadie más lo haga, porque a veces la única aprobación que necesitas es la tuya.

Fuente: Wapa.pe (prensa de espectáculos de Perú), sobre la función reciente de «Hablando Huevadas».