El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, propuso este domingo en Manama, la capital de Bahréin, avanzar hacia un mecanismo de seguridad colectiva para el golfo Pérsico que incluya al propio Irán, el país al que los Estados árabes de la región responsabilizan de la oleada de ataques que sufren desde febrero. La propuesta se presentó en el marco del noveno Diálogo Estratégico entre Rusia y el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), celebrado por primera vez en suelo bahreiní.
«Consideramos necesario avanzar hacia la construcción de una arquitectura de seguridad inclusiva que abarque a todos los países del Golfo, incluido Irán, así como a otros Estados vecinos como Irak y Jordania», declaró Lavrov en rueda de prensa al término de la reunión ministerial. El objetivo declarado: alcanzar la seguridad en Medio Oriente y detener una guerra que ha sumido a la región en una crisis política y económica de la que todavía no se ve la salida.
El canciller ruso no ofreció detalles sobre cómo funcionaría ese mecanismo, pero sí dejó dos pistas. La primera: podría contar con la participación de actores externos, siempre que no busquen promover sus propios intereses políticos, sino contribuir a fortalecer la seguridad de los países de la zona. La segunda: Moscú lleva más de una década poniendo esta idea sobre la mesa, y considera que ha llegado el momento de que los expertos comiencen a estudiar una fórmula concreta que permita poner el proceso en marcha.
La otra cara de la mesa fue bastante menos cómoda para Teherán. Los países del CCG —Arabia Saudí, Bahréin, Catar, Kuwait, Omán y Emiratos Árabes Unidos— aprovecharon la cita para instar a Rusia a que emplee sus relaciones con Irán con el objetivo de que el país persa cese sus agresiones contra el Golfo. Según la valoración presentada por los ministros del bloque, desde el 28 de febrero Irán ha lanzado más de 7,000 misiles balísticos y drones contra Estados miembros del Consejo, con impactos en aeropuertos, plantas eléctricas, estaciones de desalinización e infraestructura petrolera, pese a que esos países no son parte directa de la guerra.
En la reunión también se condenó el ataque hutí del pasado 10 de octubre contra el aeropuerto internacional Rey Khalid de Riad, que dejó civiles muertos y más de 300 heridos, así como la interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz y la imposición de tarifas a los buques por parte de Irán. Rusia y el CCG discutieron además la necesidad de seguir trabajando por la vía diplomática para garantizar la libertad de navegación tanto en Ormuz como en el estrecho de Bab el-Mandeb, las dos arterias por las que respira buena parte del comercio energético mundial.
Lavrov insistió en que las causas profundas del conflicto en torno a Ormuz deben eliminarse, entre otras vías aplicando el acuerdo alcanzado por Estados Unidos e Irán bajo el llamado Memorando de Islamabad, y advirtió de que la situación en Medio Oriente sigue al borde de una guerra a gran escala. En la lectura de Moscú, la cadena de escalada regional se desencadenó por lo que describe como una agresión no provocada de Estados Unidos e Israel contra Irán.
La diplomacia rusa no se detiene en Manama. Este lunes, Lavrov viajará a Teherán para conversar con su homólogo iraní, Abás Araqchí, sobre la situación en torno a Irán y los pasos que está dando Rusia para rebajar la tensión, según anunció la portavoz de Exteriores, María Zajárova. Días atrás, el presidente Vladímir Putin aseguró a su homólogo estadounidense, Donald Trump, que Estados Unidos e Irán «pueden y deben» llegar a un acuerdo de paz, y recordó que sigue en pie la propuesta rusa de trasladar a Rusia el uranio enriquecido iraní como posible salida al punto muerto nuclear.
La cita de Manama tuvo además una lectura económica. Lavrov destacó que el comercio entre Rusia y los países del CCG creció un 45 % en el último año, hasta rondar los 19,000 millones de dólares, y subrayó las oportunidades de cooperación en industria, agricultura, transporte, educación y turismo cuando el diálogo estratégico cumple 15 años. Arabia Saudí asumirá la presidencia del CCG el próximo año y la siguiente reunión ministerial del diálogo está prevista en Rusia. En el plano político, Moscú reafirmó su respaldo a un Estado palestino sobre la base de los parámetros acordados internacionalmente.
La propuesta rusa choca con un obstáculo conocido: el propio CCG lleva años debatiendo la creación de un mecanismo defensivo común sin lograr concretarlo, frenado por los desacuerdos entre sus miembros. Que ahora la discusión incluya la posibilidad de sentar a Irán en la mesa —y que la convoque Moscú, que mañana mismo estará en Teherán— dice mucho del nuevo mapa de influencias que la guerra está dibujando en el Golfo. Entre el dicho y el hecho, sin embargo, media un estrecho: el de Ormuz, por donde sigue pasando, o dejando de pasar, el petróleo del mundo.
Fuente: EFE, despacho de Manama del domingo 18 de octubre de 2026 sobre el Diálogo Estratégico Rusia–Consejo de Cooperación del Golfo, con información de Arab News y Europa Press del 18 de octubre de 2026. Foto: el perfil de Manama, capital de Bahréin, al atardecer, con las torres gemelas del World Trade Center (imagen original de la casa).