La ayuda de la ONU en Gaza se está quedando sin plata para repartir. El Programa Mundial de Alimentos, la agencia de Naciones Unidas que alimenta a la mayoría de las familias del enclave, anunció este lunes que se ve obligado a recortar su operación de forma drástica: dejará de asistir cada mes a unas 500.000 personas, un tijeretazo de aproximadamente un tercio de su cobertura en la Franja.

El número de personas que reciben la asistencia mensual pasa de 1,6 millones en septiembre a 1,1 millones a partir de este mes. Y el recorte no es solo de nombres en una lista: las raciones de comida se reducen a la mitad, de modo que las familias que recibían dos paquetes ahora recibirán uno, además de una bolsa de harina más pequeña. La ayuda en efectivo pierde valor para unas 75.000 familias, y los comedores comunitarios que sirven comidas calientes a quienes no pueden cocinar bajan de 250.000 a 150.000 platos al día. Las familias que viven en zonas de difícil acceso, incluso cerca de la línea amarilla de control militar israelí, pasarán a recibir una comida caliente cada dos días en lugar de a diario.

El director del Programa para Palestina, Shaun Hughes, fue directo al explicar la causa en declaraciones a la agencia AFP: no es que la necesidad esté disminuyendo ni que la agencia haya perdido el acceso al terreno. "Son decisiones que debemos tomar para garantizar que nuestros recursos duren el mayor tiempo posible", dijo. "No es el momento" de apartar la mirada de lo que ocurre en Gaza, añadió.

El momento no podía ser peor. El recorte llega cuando dos tercios de la población de la Franja —cerca de 1,4 millones de personas de los 2,1 millones que viven allí— siguen enfrentando niveles de inseguridad alimentaria de crisis o peores. Hay unas 200.000 personas en condiciones de emergencia que necesitan ayuda inmediata para no morir de hambre. Más del 80 por ciento de la población está desempleada, así que la mayoría no puede comprar productos frescos ni proteínas aunque haya en los mercados. Apenas uno de cada cinco niños consume una dieta lo bastante variada, y el acceso a salud y otros servicios esenciales sigue limitado.

El organismo señala que la mejora registrada en los últimos meses es frágil: la proporción de gazatíes con inseguridad alimentaria aguda bajó del 77 por ciento a finales de 2025 al 67 por ciento actual, gracias al alto el fuego que entró en vigor en octubre de 2025 y al aumento de la ayuda. Pero la propia agencia advirtió que esos avances "siguen siendo frágiles y podrían revertirse rápidamente si la financiación humanitaria sigue disminuyendo".

La financiación de las operaciones del Programa en Palestina en 2026 es menos de la mitad de lo que recibió en años anteriores. La agencia calcula que necesita con urgencia 450 millones de dólares para mantener sus operaciones críticas en Gaza y Cisjordania durante los próximos seis meses, hasta marzo. El recorte no es solo de Gaza: en Cisjordania la asistencia ya se había reducido a la mitad en septiembre, de 400.000 a 200.000 beneficiarios.

El director ejecutivo interino del Programa, Carl Skau, habló con Reuters desde Gaza y pintó el panorama sin maquillaje. "Es un año del acuerdo de este alto el fuego. Bueno, la vida sigue siendo brutal aquí. No hay un refugio adecuado… No hay servicios básicos. No hay seguridad, no hay protección", dijo. Los recortes, recordó, llegan justo cuando se acerca el cuarto invierno. "Saben, he pasado por los inviernos aquí, absolutamente brutales", añadió. Su mensaje al mundo fue claro: ahora no es el momento de apartar la mirada, sino de sostener el apoyo y proteger el progreso logrado.

De momento, la agencia asegura que puede mantener en pie algunas líneas clave: las panaderías que cubren un tercio del pan que necesita la Franja siguen funcionando, se mantiene la asistencia nutricional para unas 300.000 mujeres y niños, y los refrigerios saludables para 200.000 estudiantes de escuela siguen llegando.

Según Naciones Unidas, esta asistencia ha sido un salvavidas para hasta el 90 por ciento de las familias de Gaza en los últimos tres años. Desde el alto el fuego de octubre de 2025, los equipos llegaron a unos 1,6 millones de personas al mes con comida, harina, pan, comidas calientes, apoyo nutricional, meriendas escolares y efectivo. En agosto de 2025 la ONU había declarado la hambruna en Gaza —algo que Israel calificó de "mentiras"— y en diciembre anunció que el territorio ya no estaba en hambruna, gracias al alto el fuego y al aumento de la ayuda.

Ese acuerdo de alto el fuego, mediado por Estados Unidos el año pasado, contemplaba la futura reconstrucción del territorio. Pero, como recuerda Reuters, se ha avanzado muy poco en implementar un acuerdo para terminar el conflicto que incluya el desarme de Hamás y el retiro de las tropas israelíes. Mientras la política se estanca, las despensas se vacían.

Fuente: Reuters, despacho del lunes 19 de octubre de 2026 desde El Cairo y Gaza (Nidal al-Mughrabi y Mahmoud Issa), y UN News, con la nota oficial del Programa Mundial de Alimentos del 19 de octubre de 2026. Foto: escena de distribución de ayuda alimentaria en un campamento en Gaza (imagen original de la casa).