La diplomacia regional llegó a Teherán, pero la respuesta de la cúpula iraní fue de firmeza. El líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jameneí, se reunió este martes con el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, y respaldó la línea de su Gobierno: la guerra solo terminará si se cumplen las condiciones planteadas por Teherán, en un momento en que las negociaciones con Estados Unidos permanecen estancadas y se habla de una posible nueva escalada.

El encuentro tiene peso propio más allá de su agenda. Jameneí no ha aparecido en público desde que sucedió a su padre, asesinado en marzo, y asumió el liderazgo supremo el 8 de marzo; lleva más de siete meses sin una imagen pública. Según informó su oficina, en la reunión insistió en garantizar los derechos y los intereses de la nación iraní y del llamado Eje de la Resistencia mediante el cumplimiento de esas condiciones, con el objetivo declarado de poner fin tanto a la guerra como a la situación intermedia de ni guerra ni paz en la que vive la región.

La cita llegó un día después de un movimiento diplomático inédito. El lunes, Teherán acogió la primera reunión cuatripartita con los tres países del Pacto de La Meca —Arabia Saudí, Pakistán y Turquía—, la alianza de defensa mutua firmada en agosto por tres de las grandes potencias musulmanas suníes, con cláusulas parecidas a las de la OTAN. Fue el primer contacto de alto nivel entre Irán y ese bloque desde que la guerra arrastró a Arabia Saudí a un conflicto directo con los hutíes de Yemen, aliados de Teherán.

La delegación visitante era de primer nivel: el ministro de Defensa saudí, el príncipe Jalid bin Salmán; el jefe del Estado Mayor del Ejército paquistaní, el mariscal Asim Munir, y el jefe de los servicios de inteligencia turcos, Ibrahim Kalin. Del lado iraní participaron el propio Rezaei —una figura de la línea dura, lo que en Teherán se lee como una garantía de que lo que él acuerde no será saboteado por los halcones del régimen— y, según los reportes de la jornada, también el presidente Masoud Pezeshkian. Los cuatro países acordaron seguir dialogando y fortalecer la cooperación en favor de la seguridad y la paz regionales. Arabia Saudí había explicado que la visita buscaba rebajar las tensiones y apoyar la mediación de Catar y Pakistán para cerrar la guerra.

En la reunión de este martes, Jameneí y Rezaei abordaron además cómo proteger la seguridad nacional y regional manteniendo el control iraní sobre el estrecho de Ormuz y cómo estrechar las relaciones bilaterales con los países vecinos. Rezaei presentó al líder supremo un informe sobre la estrategia de construir un orden de seguridad regional propio, basado en las capacidades de los países de la zona y orientado a reducir la influencia militar de Estados Unidos en el Golfo.

Las condiciones iraníes son conocidas y no se han movido. Teherán exige el fin de las hostilidades en todos los frentes, el levantamiento del bloqueo estadounidense a sus puertos y del cerco naval, y el fin de las sanciones que pesan sobre sus exportaciones de petróleo. Un funcionario iraní ya había adelantado el lunes a Reuters un límite importante de la conversación con el Pacto de La Meca: el programa nuclear de Irán no se debatiría en esa mesa, y esa cuestión no se abordará hasta que se cumplan primero las exigencias de Teherán para poner fin a la guerra. Irán sostiene que su programa nuclear no tiene fines militares, frente a la preocupación occidental.

Washington marca la condición contraria. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo hace tres semanas que Irán debe reducir su enriquecimiento nuclear para que la guerra termine, y el Gobierno estadounidense asegura que ya restableció el tránsito marítimo y que el comercio de petróleo en la región supera los niveles previos al conflicto. El mes pasado, Washington rechazó las condiciones de Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, que Irán mantiene bloqueado desde el inicio de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, y desde entonces el proceso negociador está en un punto muerto.

El movimiento diplomático no se limita al Pacto de La Meca. Este mismo martes, China anunció que enviará en breve a un enviado especial a los países de la región para reforzar la comunicación, fomentar el diálogo y evitar que la situación se deteriore aún más, y expresó su preocupación por el contagio del conflicto hacia el Cuerno de África y el mar Rojo. Entre la visita de los tres aliados suníes, el respaldo público de Jameneí a la línea dura de su negociador de seguridad y la entrada de Pekín en el tablero, la semana deja una imagen clara: todos buscan una salida, pero Teherán avisa que la suya tiene un precio que, por ahora, nadie ha aceptado pagar.

Fuente: Reuters, 27 de octubre de 2026 (reunión Jameneí-Rezaei tras la cita con Arabia Saudí, Turquía y Pakistán; control de Ormuz; el programa nuclear fuera de la mesa hasta que se cumplan las demandas iraníes; postura de JD Vance), y EFE, 27 de octubre de 2026, vía la oficina del líder supremo (condiciones de Teherán: fin de las hostilidades en todos los frentes, levantamiento del cerco naval y de las sanciones al petróleo; negociaciones estancadas desde febrero), con antecedentes de El País, 26 de octubre de 2026 (composición de la delegación del Pacto de La Meca) y Reuters, 27 de octubre de 2026 (anuncio del enviado especial de China). Foto: escena de Teherán con banderas iraníes sobre un edificio oficial y petroleros en la costa al atardecer (imagen original generada en la casa).