El campus de la Universidad Islámica, en la ciudad de Gaza, volvió a quedar este domingo en el centro de la guerra que la tregua no ha logrado detener del todo. Un ataque con dron atribuido al Ejército de Israel mató a tres guardias de seguridad del centro, según informó a la agencia EFE una fuente del Hospital Al Shifa, adonde fueron trasladados los cuerpos. La agencia AFP, que recogió la misma información a partir de empleados de la universidad y del propio hospital, añadió que Al Shifa atendió además a ocho personas heridas tras el impacto y que, consultado sobre lo ocurrido, el Ejército israelí respondió que estaba verificando los reportes.

Los tres fallecidos fueron identificados como Ashraf Dahlan, Shadi Abu Ataya y Sami Baroud, todos guardias de seguridad de la institución. El dato tiene un peso que va más allá de las cifras: pese a la devastación que arrastra la Franja después de tres años de guerra, la universidad seguía funcionando como centro educativo. Que el golpe alcanzara a quienes custodiaban un campus en actividad, y no un objetivo descrito en las informaciones disponibles como una posición de combate, explica por qué el ataque se convirtió en pocas horas en el hecho más comentado de la jornada en Gaza.

El ataque contra la universidad no fue un hecho aislado dentro del mismo domingo. Antes de que se conociera su saldo, fuentes médicas ya habían dado cuenta a EFE de otros cuatro palestinos muertos en tres ataques repartidos por el territorio. El primero se produjo por la mañana al este de Deir al Balah, en el centro de la Franja, donde un dron alcanzó a Hamdan Salman abu Amra, según una fuente del Hospital Al Aqsa. El segundo golpeó a un grupo de personas en el noroeste de la ciudad de Gaza y mató a Fawzi Salem a Sawarka, de 54 años, trasladado al Hospital Al Shifa junto a varios heridos, entre ellos uno en estado grave.

El tercer ataque de esa serie cayó sobre Jan Yunis, en el sur, y dejó otros dos muertos y cuatro heridos, entre ellos un niño, de acuerdo con el Hospital Naser. Las víctimas fueron identificadas como Alaa Ahmed abu Zayed y su hermano Nabil. Sumados los tres episodios a los tres guardias de la universidad, la jornada del domingo cerraba, en las cuentas de los hospitales recogidas por EFE y por la Defensa Civil citada por AFP, con al menos siete palestinos muertos en distintos puntos de la Franja, además de heridos en cada uno de los lugares alcanzados.

La secuencia ayuda a entender cómo se está informando desde Gaza: un primer despacho de EFE, a primera hora, contaba cuatro muertos en Deir al Balah, el noroeste de la capital y Jan Yunis; horas después, una actualización de la misma agencia sumó a los tres guardias del campus universitario. No se trata de dos jornadas distintas ni de cifras contradictorias, sino del mismo domingo contado en dos tiempos, a medida que los hospitales recibían cuerpos y confirmaban identidades. Esa precisión importa en un territorio donde cada balance depende de fuentes médicas que trabajan entre escombros y con recursos muy limitados.

El contexto inmediato tampoco deja el episodio como una excepción. Solo el sábado, según los datos publicados este domingo por el Ministerio de Sanidad de Gaza y recogidos por EFE, otros cuatro gazatíes murieron y 14 resultaron heridos en ataques israelíes. Las informaciones de las agencias describen estos golpes como diarios, pese a que formalmente rige un alto el fuego desde hace más de un año. Para la población, la consecuencia práctica es que la tregua redujo los grandes combates, pero no devolvió una sensación de seguridad a las calles, a los hospitales ni ahora tampoco a un campus universitario.

Ese alto el fuego entró en vigor el 10 de octubre de 2025. Desde entonces, siempre según el balance que EFE atribuye a las autoridades sanitarias de Gaza, más de 1.550 gazatíes han muerto y más de 5.500 han resultado heridos en ataques posteriores a la tregua. La cifra se suma a un total que la misma información sitúa por encima de los 74.500 palestinos muertos desde octubre de 2023, en una ofensiva que la justicia internacional investiga como un posible genocidio por la magnitud de la destrucción y de las muertes en el enclave. Son cifras atribuidas a las fuentes citadas y deben leerse como tales, pero marcan la dimensión en la que se inscribe cada nuevo ataque.

Queda por ver si Israel ofrece una explicación sobre el objetivo del ataque contra la universidad, más allá de la verificación inicial que trasladó a AFP, y si el episodio suma presión sobre una tregua que cada semana acumula denuncias de violaciones. Por ahora, lo verificable este domingo es concreto: tres guardias identificados por su nombre, ocho heridos atendidos en Al Shifa según AFP, otros cuatro muertos en tres puntos distintos de la Franja y una universidad que intentaba seguir enseñando en medio de las ruinas golpeada de nuevo. En Gaza, hasta los lugares que intentan sostener la vida diaria siguen expuestos a la guerra.

Fuente: EFE, despachos publicados el domingo 25 de octubre de 2026 desde Gaza (fuentes de los hospitales Al Shifa, Al Aqsa y Naser e identificaciones de las víctimas), y AFP, información del mismo domingo recogida en los breves internacionales (Hospital Al Shifa: tres cadáveres y ocho heridos; Defensa Civil: otras cuatro muertes; Ejército israelí: estaba verificando las informaciones). Foto: escena de un campus universitario entre escombros en la ciudad de Gaza, con ambulancias a lo lejos (imagen original generada en la casa).