El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda este lunes la limpieza de las elecciones presidenciales de Brasil, en las que Luiz Inácio Lula da Silva derrotó el domingo a Flávio Bolsonaro. «Yo no tomé partido, pero me pareció otra elección amañada», dijo Trump a los periodistas antes de abordar el avión presidencial rumbo a Misisipi, donde participaría en un acto de campaña de las elecciones intermedias. El mandatario no presentó prueba alguna que respaldara su afirmación.
Según el Tribunal Superior Electoral (TSE), con el 100 % de las urnas escrutadas, Lula obtuvo el 51,79 % de los votos (64,2 millones) frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro (59,8 millones): una ventaja de unos 4,4 millones de votos y 3,58 puntos porcentuales. Lula, de 80 años, se convierte así en el primer candidato desde el retorno de la democracia en Brasil que gana la segunda vuelta tras haber quedado segundo en la primera —el pasado 4 de octubre, Bolsonaro lo había superado por 47,03 % a 45,16 %— y asumirá el 5 de enero de 2027 su cuarto mandato como presidente.
El centro de las críticas de Trump fue la decisión de prorrogar dos horas la votación —hasta las 7:00 de la noche— en las zonas afectadas por problemas de transporte público y fuertes lluvias. «La extensión dada fue muy extraña», afirmó. Sin embargo, la extensión había sido solicitada por las campañas de ambos candidatos, y un análisis de los registros electorales citado por Reuters estima que en esas dos horas adicionales se emitieron menos de 35,000 votos en todo el país, una cifra muy inferior al margen que separó a los dos aspirantes. La decisión la tomó el magistrado Cristiano Zanin, presidente en funciones de la corte electoral.
Flávio Bolsonaro, hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, se negó inicialmente a reconocer la derrota y anunció que pediría la anulación de los comicios, aunque su formación, el Partido Liberal, terminó reconociendo el resultado este lunes. Trump no había respaldado públicamente a ningún candidato durante la campaña. Preguntado por los periodistas si pensaba hacer algo respecto a Brasil, respondió: «Yo no estoy gobernando Brasil. Estoy gobernando Estados Unidos». También afirmó que mantiene una buena relación con el presidente electo: «Me cae bien Lula. Me llevo muy bien con él».
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido un reconocimiento oficial del resultado. En la región, aliados conservadores de Trump sí felicitaron a Lula, entre ellos el presidente de Chile, José Antonio Kast, quien lo llamó el mismo domingo, y el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, que había apoyado a Bolsonaro durante la campaña. Según diplomáticos brasileños citados por BBC News Mundo, no se esperan cambios en la relación bilateral, y el canciller Mauro Vieira viajará la próxima semana a Estados Unidos para la cumbre de ministros de Exteriores del G20.