El presidente Donald Trump propuso este miércoles que las empresas que construyen centros de datos paguen un «dividendo» a las comunidades o a los residentes que los acepten, como vía para ganar respaldo local a unos proyectos que se han vuelto impopulares en buena parte del país.

«He observado el proceso de cerca, y centros de datos que eran muy impopulares en cierta área se volvieron extremadamente populares cuando se cerró un acuerdo financiero», escribió el mandatario en su red Truth Social.

Los centros de datos que alimentan el auge de la inteligencia artificial se han convertido en un punto de fricción política en comunidades de todo Estados Unidos: vecinos de distintas ideologías se han unido para oponerse a estas instalaciones por su consumo de energía y agua y por el impacto en las tarifas eléctricas, un debate que ya pesa en la política nacional de cara a las elecciones de medio término.

La propuesta de Trump busca cambiar esa ecuación: que la comunidad reciba un beneficio económico directo a cambio de acoger la infraestructura tecnológica.