El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó este domingo a su aliado Benjamin Netanyahu con un mensaje dirigido al «gran pueblo de Israel», en el que le dio su «apoyo total y absoluto» para las elecciones parlamentarias del próximo 27 de octubre. El gesto llega a nueve días de unos comicios en los que el veterano primer ministro se juega su supervivencia política y en los que su partido, el Likud, no tiene asegurado el camino de vuelta al poder.

En su publicación en Truth Social, Trump elogió a Netanyahu como un «gran primer ministro guerrero» y un socio por la paz en el combate contra la República Islámica de Irán. «Si Israel tiene el líder equivocado, que sería cualquiera que no sea Bibi, Estados Unidos tendrá que hacer este trabajo por sí solo, y no estoy inclinado a hacerlo», escribió. También lo describió como fuerte, valiente y brillante frente a una tremenda oposición, incluida la que viene del propio Israel, y aseguró que, donde una persona normal se habría derrumbado bajo la presión, Netanyahu se hizo más fuerte.

El argumento central del respaldo es Irán. Trump le reconoció a Netanyahu el mérito de haberse unido a Estados Unidos en los ataques contra la República Islámica lanzados en febrero, un conflicto que ya supera los siete meses, ha trastornado los mercados energéticos mundiales y ha causado estragos en todo Medio Oriente, dañando infraestructuras críticas y desestabilizando las economías de la región. Ambos líderes han prometido que no permitirán que Teherán desarrolle un arma nuclear, y el mensaje de este domingo presenta la continuidad de Netanyahu como la vía para seguir esa campaña conjunta.

Netanyahu no tardó en responder. En un mensaje en X, el primer ministro agradeció el respaldo y escribió: «¡Juntos completaremos la misión!». La frase resume la apuesta de su campaña: convertir la alianza con Washington y la conducción de la guerra en su principal carta electoral, en un país que celebrará sus primeras elecciones desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, el hecho que sacudió a Israel y sumió a la región en el caos, con guerras abiertas en Gaza, el Líbano e Irán.

El respaldo pone fin a semanas de incertidumbre. En una entrevista reciente con la revista Time, Trump se negó una y otra vez a decir si los votantes israelíes debían dar otro mandato a Netanyahu. La relación, además, venía de meses de fricción: la Casa Blanca se había mostrado frustrada por los ataques israelíes en Gaza y el Líbano, que chocaban con sus esfuerzos de pacificación, y en junio el propio Trump confirmó en una entrevista que había llegado a llamar «loco» a Netanyahu, molesto por su enfrentamiento constante con el Líbano. Ningún líder mundial, sin embargo, ha tenido una relación más cercana con Trump: en su primer mandato, Estados Unidos reconoció a Jerusalén como capital de Israel en 2017 y, dos años después, la soberanía israelí sobre los Altos del Golán ocupados.

Del lado israelí, el panorama es cuesta arriba. Netanyahu enfrenta un fuerte rechazo interno por sus prolongados escándalos de corrupción y por las fallas de seguridad que precedieron al ataque del 7 de octubre de 2023, y sobre él pesa además una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes de guerra en Gaza, cargos que Israel rechaza. Su mayor amenaza electoral es Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor del ejército, cuyo partido centrista Yashar ha subido en las encuestas. Los sondeos no dan a ningún candidato un camino claro al poder y, en Israel, el primer ministro no sale del voto popular directo, sino de la coalición que logre formarse en la Knéset, el Parlamento.

Tampoco está garantizado que el espaldarazo ayude. El apoyo público de los israelíes a Trump ha disminuido en medio de los desacuerdos entre Washington y Jerusalén sobre Irán, y no es seguro que su intervención mueva votos en favor del Likud. Con el gesto, además, Trump vuelve a romper la larga tradición estadounidense de no respaldar candidatos en elecciones de otros países, algo que ya hizo en casos como Hungría, Colombia, Argentina, Japón y Honduras.

Lo que se decide el 27 de octubre va mucho más allá de un nombre. Las elecciones podrían mantener a Netanyahu en el poder tras uno de los períodos más trascendentales de la historia de Israel, o abrir paso a rivales centristas que prometen el comienzo de una nueva era. Y, con la guerra con Irán todavía abierta, el resultado se leerá también en Teherán, en Gaza y en el Líbano: el respaldo de Trump deja claro que, para Washington, la pieza israelí de su estrategia regional tiene hoy un solo nombre.

Fuente: Reuters, despacho del domingo 18 de octubre de 2026 sobre el respaldo de Donald Trump a Benjamin Netanyahu publicado en Truth Social, con antecedentes de USA Today del 18 de octubre de 2026. Foto: la Knéset, el Parlamento de Israel, en Jerusalén (foto de archivo de 2022), imagen limpia de referencia.