El 30 de octubre de 1950, Jayuya amaneció en revuelta. Ese día los nacionalistas se levantaron en varios pueblos de la isla —entre ellos Ponce, Mayagüez, Naranjito, Arecibo, Utuado y San Juan—, pero fue en Jayuya donde el alzamiento escribió su página más recordada.

Al frente iba Blanca Canales, maestra y trabajadora social nacida en ese mismo pueblo. Con las armas que guardaba en su casa del barrio Coabey, el grupo tomó el cuartel de la Policía, ocupó el correo y cortó las líneas telefónicas. Ya en la plaza, Canales izó la bandera de Puerto Rico —entonces proscrita— y proclamó la República libre ante los presentes.

El pueblo quedó en manos nacionalistas durante tres días. La respuesta llegó por aire y por tierra: aviones, artillería e infantería, junto a la Guardia Nacional bajo el mando del mayor general Luis R. Esteves y las órdenes del gobernador Luis Muñoz Marín. El 1 de noviembre los nacionalistas se rindieron. Canales fue arrestada y cumplió una larga condena; Albizu Campos, que había adelantado la revuelta tras los arrestos y el tiroteo contra una caravana nacionalista en Peñuelas días antes, también volvió a prisión.

A 76 años de aquel octubre —el aniversario se cumple el próximo 30 de octubre—, la casa de Blanca Canales en Jayuya es hoy un museo, y el Grito de Jayuya sigue siendo uno de los episodios más estudiados de la historia puertorriqueña del siglo XX.