Los votantes de Estados Unidos llegan a las elecciones de medio término de este martes, 3 de noviembre, con la economía en la cabeza y de mal humor: los precios altos y en aumento son el tema clave, y muchos culpan a las políticas del presidente Donald Trump —en específico los aranceles y la guerra con Irán— de la inflación persistente, según un análisis de Reuters publicado en la víspera de la jornada que decidirá el control del Congreso.
Datos sólidos, bolsillos frustrados
Las cifras macroeconómicas cuentan una historia más compleja: la tasa de desempleo fue de 4.2% en septiembre y no ha superado el 4.5% en cinco años, las solicitudes semanales de desempleo rondan su nivel más bajo en 57 años y la economía creció a un ritmo anualizado de 3.4% el trimestre pasado. Sin embargo, las encuestas de consumidores se han deteriorado desde que comenzó el segundo mandato de Trump en enero de 2025: el índice de sentimiento de la Universidad de Michigan registró un nivel casi récord de pesimismo, aunque el índice de confianza del Conference Board repuntó en octubre.
«El sentimiento es lo que más mueve los resultados electorales, pero la confianza es lo que más mueve los mercados», explicó Brian Jacobsen, estratega jefe de Annex Wealth Management. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió el récord de la administración: «Las encuestas de consumidores pueden ser un poco sombrías, pero el comportamiento del consumidor es bastante fuerte», dijo a CNBC.
El salario ya no le gana a los precios
Durante gran parte del segundo mandato, los salarios crecían más rápido que los precios, pero la situación cambió este año: la guerra de ocho meses que Estados Unidos e Israel lanzaron contra Irán elevó los precios de los combustibles, el crecimiento salarial se desacelera y, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales, precios y salarios han subido ambos cerca de 5.5% desde enero de 2025 —es decir, el poder adquisitivo del trabajador quedó igual que cuando Trump llegó a la Casa Blanca—.
A eso se suman las tasas hipotecarias a 30 años por encima del 7% y la escasez de vivienda, que mantienen la compra de una casa fuera del alcance de muchos. La Reserva Federal subió su tasa en septiembre y se espera otro aumento en diciembre. Y algunos economistas, como Torsten Slok, de Apollo Global Management, advierten que un «reinicio brusco» de las expectativas sobre la inteligencia artificial podría golpear la inversión y el crecimiento justo cuando aranceles, petróleo e inmigración empujan la inflación. Aunque Trump no está en la papeleta del 3 de noviembre, su récord económico sí estará en la mente de los votantes; la logística de la jornada incluye el esprint final del correo para entregar millones de boletas.
Fuente: Reuters. (Sigue leyendo...)