La campaña por el control del Congreso de Estados Unidos entró este sábado en su último fin de semana antes de las elecciones de medio término del martes, con más de 49 millones de votos anticipados ya emitidos —una cifra récord para este tipo de elección— y una investigación federal de última hora en Alaska que sacudió la carrera por el Senado.

La investigación en Alaska por un presunto «candidato señuelo»

El Departamento de Justicia aceleró el viernes una investigación penal tras reportes de que ayudantes de la candidata demócrata al Senado por Alaska, Mary Peltola, reclutaron a un maestro retirado, Daniel J. Sullivan Jr., porque su nombre es casi idéntico al del senador republicano incumbente, Dan S. Sullivan. El fiscal federal Michael Heyman calificó al maestro de «candidato señuelo», aunque no dijo qué delito se habría cometido.

Tanto Peltola como el maestro niegan cualquier coordinación. El Departamento de Justicia pidió además, en una demanda civil que el presidente Donald Trump dice haber instigado, bloquear la certificación de los resultados si Sullivan pierde. Como ya contamos en el caso de la batalla judicial por los votos por correo en California, los tribunales se han convertido en el otro frente de esta elección.

Lo que se juega el martes

Están en disputa los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado, cuando falta un año para que Trump cumpla la mitad de su segundo mandato. El presidente no viajó este sábado y cerrará su campaña el domingo en Kansas e Iowa. La votación anticipada, con más de 49 millones de sufragios según el Election Lab de la Universidad de Florida, supera con creces los cerca de 46 millones de las elecciones de medio término de 2022.

El gobierno federal también demandó a unos 30 estados por sus padrones electorales. Aun así, el ánimo entre los votantes parece firme: una encuesta de Reuters/Ipsos halló que el 76% confía en que su voto se contará correctamente. «El público estadounidense ha mostrado una y otra vez que tiene confianza en el sistema», dijo Sean Morales-Doyle, del Brennan Center for Justice.

Fuente: Reuters.