Las redes sociales tienen memoria corta y un gusto enorme por lo insólito: esta semana volvió a circular, como si fuera nuevo, uno de los pleitos judiciales más extraños de la era del teléfono inteligente. Un hombre ruso demandó a Apple porque, según su reclamación, una aplicación de su iPhone lo «volvió» homosexual. El caso es real — lo reportó en su momento la agencia AFP —, pero no es de ahora: ocurrió en Moscú en 2019, y merece contarse con su fecha correcta.

Todo comenzó con una compra de criptomonedas. D. Razumilov descargó en su iPhone una aplicación de intercambio y pidió bitcoins. En lugar de los bitcoins, recibió una transferencia de 69 unidades de otra moneda digital llamada «GayCoin», acompañada de un mensaje en inglés: «Don't judge until you try» — «no juzgues hasta que lo pruebes».

Según la demanda, Razumilov se tomó el mensaje al pie de la letra. «En efecto, pensé cómo podía juzgar algo sin probarlo», escribió en su reclamación. Contó que decidió probar las relaciones entre hombres, que dos meses después tenía una relación estable con una persona de su mismo sexo y que su vida «cambió para peor y nunca volverá a ser normal». Aseguró además que no sabía cómo explicárselo a sus padres y que se sentía asustado, con sufrimiento moral y daño psicológico.

La reclamación llegó a los tribunales. El 20 de septiembre de 2019, Razumilov demandó a Apple ante un tribunal de Moscú y le exigió un millón de rublos por daños morales — unos 15,000 dólares —. El tribunal del distrito Presnensky admitió la demanda y pautó una vista para el 17 de octubre. Su abogada, Sapizhat Gusnieva, insistió ante la AFP en que el caso era «grave»: sostuvo que Apple es responsable de los programas que ofrece en su tienda, aunque la aplicación de criptomonedas fuera de un tercero, y que la compañía había «empujado» a su cliente. Apple no respondió entonces a las preguntas de la agencia.

El trasfondo ayuda a entender el pleito. En 2013, Rusia aprobó una ley que prohíbe la llamada «propaganda» homosexual, y aunque la homosexualidad fue despenalizada en 1993, sigue rodeada de un fuerte estigma social. En un país donde la fe y la moral tradicional pesan en la vida pública, el demandante presentó el supuesto cambio como una ruina familiar y social, y así lo recogió su reclamación.

¿Y en qué quedó todo? En nada que se sepa: con los años no se conoció fallo alguno a favor del demandante ni constancia de que Apple pagara un solo rublo. El caso quedó donde nació — como una anécdota judicial casi imposible de creer — y cada cierto tiempo resucita en internet, donde suele compartirse sin su fecha y como si estuviera pasando hoy.

Por eso en MDX News lo contamos como lo que es: una curiosidad de 2019 que volvió a circular, empujada otra vez por cuentas de redes sociales. Las historias de Apple viajan solas — ahí está el revuelo reciente por el iPhone Duo que llegó a las tiendas con unidades limitadas —, pero esta dice más de su época que de la tecnología: del auge desordenado de las criptomonedas, de las tiendas de aplicaciones y de cómo un mensaje de cuatro palabras en inglés terminó, literalmente, en los tribunales.