NUEVA YORK. — Guillermo Rivera llegó a Estados Unidos en 1993 sin conocer el sistema universitario, y tres décadas después es pieza clave para que cientos de jóvenes dominicanos e hispanos de Nueva York entren a la universidad: desde 2007 trabaja en la oficina de Admisiones del City College de Nueva York (CUNY), donde es director asociado, y su método consiste en buscar a los estudiantes desde los primeros años de secundaria, antes de que las notas cierren la puerta.

Su propia historia explica el empeño. Según el perfil publicado por Noticias RYM, Rivera llegó como tantos inmigrantes, con sacrificio: trabajó en una tienda y en un McDonald’s mientras estudiaba. Él mismo se formó en el City College, y desde 2007 ha pasado por los puestos de reclutador y consejero senior de Admisiones hasta llegar a director asociado en 2016, siempre con la misma obsesión: que ningún muchacho de la diáspora pierda su sitio en la universidad por falta de orientación.

La orientación tiene que llegar temprano

Rivera repite que el mayor problema es que la orientación universitaria llega muy tarde, ya en el último año de bachillerato, cuando casi no hay tiempo de mejorar las calificaciones. Por eso su estrategia es distinta: según cuenta el perfil, va a buscar a los muchachos desde los primeros años del liceo, en Washington Heights y El Bronx, revisa sus notas y les enseña el camino correcto para que no se queden fuera.

Al perfil se le atribuyen programas impulsados por él mismo, como Students of Promise y President’s Community Scholarship, y asegura que con ese trabajo la admisión de jóvenes de la comunidad subió de un 10% a un 30%. También cuenta que su método tiene un gesto muy humano: entrega los cheques de las becas, de hasta $20 mil, en las mismas graduaciones de las escuelas, frente a todos los padres, para motivar a los demás estudiantes.

Un referente para la juventud de la diáspora

Rivera ha sido reconocido como modelo a seguir para la juventud de Washington Heights y El Bronx. Según las cifras que él mismo cita, el 41% de los estudiantes del City College son hispanos, y muchos de ellos dominicanos. Su consejo para los que ya entraron es una ruta clara: proteger el promedio académico durante el primer año, integrarse a las organizaciones estudiantiles y buscar pasantías profesionales desde el tercer año.

Para la comunidad dominicana de la Gran Manzana, la suya es una historia de superación que pone la bandera en alto: el inmigrante que llegó sin nada en 1993 y hoy, desde dentro de una de las universidades públicas más antiguas del país, abre las puertas de la educación superior a la próxima generación.

Fuente: perfil de Guillermo Rivera publicado por Noticias RYM; su cargo y su trayectoria fueron confirmados en su perfil profesional público.