El Ejército de Israel demolió este viernes 30 de octubre en Hebrón, en la Cisjordania ocupada, las viviendas de los dos hombres que la semana pasada mataron a dos soldados israelíes en un retén, como parte de una operación a gran escala que ya ha desplazado por la fuerza a más de 3.000 palestinos, según el despacho de Reuters desde la zona.
Las casas de los atacantes, ocupadas por sus esposas e hijos
Las viviendas derribadas este viernes eran las de los dos atacantes del 23 de octubre, que murieron en el propio ataque contra el retén. En ellas vivían sus esposas y sus hijos, según contaron residentes del lugar a Reuters, hasta que durante la última semana el Ejército obligó a las familias palestinas de la zona a abandonar el área. Al anunciar las demoliciones, el Ejército israelí afirmó que seguirá actuando «de forma proactiva y ofensiva» para frustrar ataques en Cisjordania y «proteger a los residentes de la zona».
Las demoliciones de este viernes no han sido las únicas. Desde el ataque, el Ejército ha derribado también otras viviendas, además de comercios, carreteras y fábricas en Hebrón, según funcionarios locales citados por Reuters, aunque la escala exacta de la destrucción todavía no está clara. La ciudad, una de las más grandes de Cisjordania, vive además con la mayoría de sus entradas cerradas por la operación.
Ese cierre ha recortado con severidad la libertad de movimiento de los palestinos de Hebrón. También la de quienes necesitan atención médica, que se encuentran con las salidas de la ciudad bloqueadas en plena operación militar.
Una operación que los palestinos leen en clave electoral
La operación la ordenó el primer ministro Benjamín Netanyahu poco después del ataque del 23 de octubre, con un despliegue amplio en las áreas cercanas al retén donde murieron los dos soldados. El despliegue provocó protestas de los residentes palestinos desde sus primeros días y se ha ido extendiendo sobre barrios enteros de la ciudad.
Funcionarios palestinos han acusado a Netanyahu de utilizar la operación para ganar apoyo electoral dentro de Israel. El Gobierno israelí sostiene, por su parte, que todo el despliegue es una respuesta al ataque contra sus soldados y una medida de seguridad para impedir nuevos atentados en la zona.
El contexto político pesa sobre todo el episodio. El Gobierno de Netanyahu ha presidido una expansión rápida de los asentamientos en Cisjordania, considerados ilegales por los organismos de la ONU y por la mayoría de los países, una caracterización que Israel rechaza. Bajo su coalición de derecha también ha crecido la violencia de colonos militantes contra palestinos, un fenómeno que esta misma temporada se ha visto en la cosecha de la aceituna del sur del Líbano, donde los agricultores recogen el fruto entre tropas y bombardeos.
La ONU ve un uso de la fuerza «innecesario y desproporcionado»
El jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk, dijo esta semana que el desplazamiento de los residentes de Hebrón plantea «graves preocupaciones de uso innecesario y desproporcionado de la fuerza». Y fue más lejos: advirtió de que «las amenazas de vaciar y borrar barrios enteros también plantean serias preocupaciones de limpieza étnica». Son acusaciones del máximo responsable de derechos humanos de Naciones Unidas, presentadas como preocupación formal, mientras Israel defiende la legalidad y la necesidad de su operación.
No es la primera advertencia de la ONU en esta escalada: esta misma semana una comisión de Naciones Unidas concluyó que los actos genocidas en Gaza continuaron incluso bajo el alto el fuego, un informe que Israel ha rechazado. La operación de Hebrón traslada ahora el foco a Cisjordania, el otro territorio palestino ocupado, donde el desplazamiento ya se cuenta por miles.
El mismo viernes, los testigos de Reuters documentaron en Kafr Malik, cerca de Ramala, a colonos israelíes militantes empujando a palestinos e impidiéndoles recoger sus aceitunas, con el Ejército israelí presente en el lugar. El Ejército dijo que había respondido a reportes de colonos según los cuales los palestinos les lanzaban piedras, y que detuvo a dos palestinos; no se refirió a los reportes de ataques de los colonos, y un testigo de Reuters presente en el incidente no observó que los palestinos lanzaran piedras.
El grupo israelí de derechos humanos Yesh Din ha documentado al menos 135 ataques físicos contra la cosecha de la aceituna hasta el 23 de octubre. La cosecha, que va de finales de septiembre a noviembre, se ha convertido en otro frente de fricción diaria entre colonos y agricultores palestinos, al mismo tiempo que en Hebrón las familias desplazadas buscan dónde pasar los próximos días.
Fuente: Reuters, 30 de octubre de 2026, Hebrón, Cisjordania ocupada (demolición de las viviendas de los dos atacantes del retén del 23 de octubre; más de 3.000 palestinos desplazados por la operación; entradas de la ciudad cerradas; declaraciones del jefe de derechos humanos de la ONU, Volker Türk; incidente de colonos contra la cosecha de aceitunas en Kafr Malik y datos de Yesh Din). Foto: escena de viviendas demolidas en una ladera con familias desplazadas (imagen original generada en la casa).