Los negociadores de Irán permanecieron este domingo en Doha para una tercera jornada seguida de conversaciones con mediadores cataríes, con el objetivo de impulsar un acuerdo que ponga fin a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, según informó a Reuters un funcionario al tanto de las discusiones, en una semana marcada por las elecciones de medio término estadounidenses.
Una mediación que se mueve entre Teherán y Doha
La secuencia de los últimos tres días muestra una mediación en movimiento constante. Los mediadores cataríes estuvieron el viernes en Teherán hablando con funcionarios iraníes, en una jornada que, según la fuente consultada por Reuters, superó las doce horas de debates, y el sábado las conversaciones se trasladaron a Doha, donde la delegación iraní sigue instalada este domingo.
No se trata de un contacto aislado. El funcionario que informó a Reuters explicó que las conversaciones se coordinan mediante contactos regulares con Washington, lo que convierte a Catar en el puente entre dos gobiernos que no negocian cara a cara en este momento. Esa fórmula, la del intermediario que lleva y trae posiciones, es la que ha sostenido los intentos de acuerdo durante toda esta crisis.
El empuje diplomático llega después de que los cataríes presentaran hace una semana una propuesta de pasos medidos para rebajar la tensión. MDX News contó entonces que Teherán tenía sobre la mesa un borrador catarí que proponía cerrar la guerra en una semana de pasos, una idea que Irán no consideró satisfactoria del todo y que ahora vuelve a discutirse en persona en la capital catarí.
Ormuz y las condiciones de Teherán sobre la mesa
En el centro de la negociación está el estrecho de Ormuz, la vía por la que pasa una parte clave del petróleo mundial y cuyo cierre efectivo desde el inicio de la guerra, en febrero, mantiene en tensión el suministro global de energía. El ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchí, dijo el sábado, según Al Jazeera, que el plan discutido con los mediadores podría permitir reabrir por completo el estrecho en dos días si Estados Unidos cumple las condiciones de Teherán.
Esas condiciones, según lo expuesto por Araqchí, incluyen levantar sanciones recientes, restablecer las exenciones petroleras, reducir la presencia militar estadounidense en la región, reconocer la ruta de navegación acordada entre Irán y Omán y poner fin a la guerra en todos los frentes, incluidos los ataques de Israel en el Líbano. Irán, a la vez, descarta por ahora una reunión directa con funcionarios estadounidenses y describe la oferta de diálogo de Washington como un paso positivo, sin darla por cerrada.
Teherán lleva desde septiembre proponiendo su propio plan por fases para reabrir el estrecho, que Washington no ha aceptado hasta ahora. La diferencia de esta ronda es el calendario: a dos días de las elecciones de medio término del 3 de noviembre en Estados Unidos, cada paso diplomático se lee también en clave electoral, y ambas partes saben que el margen para un acuerdo antes de la votación es muy estrecho.
Diplomacia y amenaza militar al mismo tiempo
Mientras los negociadores hablan en Doha, el lenguaje militar no ha bajado. El presidente Donald Trump ha dicho que Estados Unidos no lanzará nuevos ataques contra Irán antes de las elecciones y que las conversaciones con Teherán han sido productivas, aunque no ha descartado nuevas acciones militares después de la votación.
Del lado iraní, el líder supremo Mojtaba Jameneí emitió el sábado un comunicado ordenando a las Fuerzas Armadas estar preparadas para responder a cualquier ataque, y el mando militar anunció después medidas para mejorar su preparación. Esa orden es la misma que MDX News recogió cuando Jameneí ordenó responder de inmediato y sin límites geográficos a cualquier amenaza, y Teherán ha repetido que, si recibe nuevos ataques, responderá contra objetivos estadounidenses e israelíes en países vecinos.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, resumió el sábado la posición de Washington: Trump aún no ha decidido si lanzará nuevos ataques contra Irán, pero preferiría resolver el conflicto por la vía diplomática. Esa preferencia declarada es, por ahora, el principal sostén de la ronda de Doha: hay conversaciones activas, un mediador aceptado por ambas partes y un plan sobre la mesa, pero ningún acuerdo anunciado.
Lo que ocurra en las próximas horas dependerá de si la tercera jornada en Doha produce algo más que contactos. Un avance real tendría que verse en hechos verificables: pasos sobre Ormuz, una pausa confirmada en las amenazas de ataque o el anuncio de una negociación más amplia. Hasta entonces, la guerra que ya dura ocho meses sigue abierta, con la diplomacia corriendo en paralelo a la preparación militar de los dos lados.
Fuente: Reuters, 1 de noviembre de 2026 (negociadores iraníes en Doha en su tercer día de conversaciones con mediadores cataríes, según un funcionario al tanto de las discusiones; declaraciones de Marco Rubio y contexto de la orden de Mojtaba Jameneí del sábado) y declaraciones del ministro Abás Araqchí recogidas por Al Jazeera el 31 de octubre de 2026. Foto: bahía de Doha al anochecer (imagen original generada en la casa).