Un empleado yemení de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Mohammad el Shami, murió bajo custodia de los hutíes en Yemen tras más de dos años de detención arbitraria, anunció este sábado el alto comisionado Volker Turk, que exigió una investigación independiente y la liberación inmediata de todo el personal de la ONU que el grupo mantiene detenido.
Más de dos años detenido y una familia avisada más de un mes tarde
El Shami estaba en manos de los hutíes desde el 6 de junio de 2024, según el comunicado de Turk recogido por Reuters. La ONU califica esa detención de arbitraria: el empleado llevaba más de dos años privado de libertad cuando se produjo su muerte, en un caso que la organización presenta como parte de un patrón más amplio contra su personal en las zonas de Yemen controladas por el grupo.
El detalle que más indigna a la ONU es cómo se enteró la familia. Según Turk, los familiares fueron informados de la muerte solo recientemente, más de un mes después de que ocurriera, y no recibieron ninguna explicación sobre la causa ni sobre las circunstancias en las que murió. Sin esa información básica, cualquier esclarecimiento posterior parte de cero, y por eso la exigencia central del alto comisionado es una investigación pronta, independiente y exhaustiva.
Turk no se limitó a pedir explicaciones por este caso. Exigió también la liberación inmediata e incondicional de todo el demás personal de la ONU detenido por los hutíes, incluidos siete colegas de su propia oficina de Derechos Humanos, así como de los trabajadores humanitarios y miembros de la sociedad civil que siguen en la misma situación.
Más de 70 empleados de la ONU siguen detenidos, según el Gobierno yemení
El primer ministro de Yemen condenó la muerte, responsabilizó plenamente a los hutíes y pidió que los responsables rindan cuentas. Según sus cifras, más de 70 empleados de la ONU y decenas de trabajadores humanitarios permanecen detenidos, una magnitud que convierte el caso de El Shami en algo más que una tragedia individual: es la señal más grave hasta ahora de lo que puede ocurrir dentro de esas detenciones prolongadas.
De momento no ha habido una reacción hutí a este anuncio concreto. El grupo ha sostenido en el pasado que las personas detenidas formaban parte de una red de espionaje al servicio de Estados Unidos e Israel, y ha acusado a organizaciones humanitarias de usar su trabajo como cobertura para actividades de inteligencia, sin aportar pruebas de esas acusaciones, según Reuters. Esas afirmaciones se presentan aquí como lo que son: la versión del grupo, no un hecho establecido.
El caso se suma a la presión que el movimiento hutí ejerce sobre todo el entorno regional. El mismo grupo que mantiene detenidos a estos trabajadores es el que en las últimas semanas ha atacado aeropuertos e infraestructura en Arabia Saudí, hasta el punto de que Estados Unidos ordenó salir de Arabia Saudí a su personal no esencial, y el que meses atrás dejó sin vuelos el aeropuerto de Adén tras una orden de evacuación dentro del propio Yemen.
Un país partido en dos desde hace más de una década
El trasfondo es la guerra larga de Yemen. Los hutíes tomaron la capital, Saná, en 2014, y en 2015 una coalición militar encabezada por Arabia Saudí intervino en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente. Desde entonces el país quedó dividido: los hutíes controlan Saná y buena parte del norte y el noroeste, mientras las fuerzas alineadas con el Gobierno controlan gran parte del sur y el este.
En ese territorio dividido, el personal local de la ONU y de las organizaciones humanitarias trabaja en la posición más expuesta. Son yemeníes que sirven a agencias internacionales en zonas donde la autoridad de facto los puede detener, y su condición de empleados de Naciones Unidas no los ha protegido de arrestos que la propia organización describe como arbitrarios. La muerte de El Shami, tras más de dos años detenido y sin explicación a su familia, ilustra ese riesgo de la forma más dura.
Lo que ocurra ahora dependerá de si la exigencia de Turk se traduce en acceso, respuestas y liberaciones. La ONU pide tres cosas concretas y verificables: que se investigue la muerte de forma independiente, que se explique qué le ocurrió a El Shami y que el resto de los detenidos salga en libertad. Hasta que alguna de las tres se cumpla, el anuncio de este sábado queda como una condena formal y como un aviso sobre la suerte de las más de 70 personas que, según el Gobierno yemení, siguen detenidas.
Fuente: Reuters, 31 de octubre de 2026 (muerte de Mohammad el Shami, empleado yemení de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, bajo custodia hutí; declaración del alto comisionado Volker Turk y reacción del primer ministro de Yemen). Foto: trabajadores humanitarios ante una verja cerrada en un pueblo yemení (imagen original generada en la casa).