El presidente de Israel, Isaac Herzog, completó este jueves en Jerusalén el segundo día de consultas con los once partidos de la nueva Knéset para decidir quién intentará formar Gobierno tras las elecciones del 27 de octubre, con el opositor Gadi Eisenkot encaminado a reunir 56 recomendaciones frente a las 46 que se prevén para el primer ministro Benjamín Netanyahu.
Así se repartieron las recomendaciones
La ronda se abrió el miércoles por la tarde con las formaciones de menor representación, un orden invertido respecto a lo habitual que la Presidencia mantuvo durante los dos días. En esa primera jornada, el partido ultraortodoxo Shas y Sionismo Religioso, dos socios de la coalición saliente, recomendaron a Netanyahu, mientras que Israel Beitenu, la formación de derecha nacionalista de Avigdor Liberman que se sienta en la oposición, se inclinó por Eisenkot.
El jueves lo abrió Judaísmo Unido de la Torá, el otro partido ultraortodoxo de la coalición saliente, que según la Presidencia no recomendó a ningún candidato. Su delegación centró la reunión en el reclutamiento militar de los estudiantes de las escuelas talmúdicas. Después, Poder Judío, la formación del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben-Gvir, recomendó a Netanyahu, y Los Demócratas recomendaron a Eisenkot: su diputado Gilad Kariv habló de 67 escaños en contra de que Netanyahu siga gobernando, aunque admitió que convertir esa suma en un Gobierno real será difícil.
Raam, que ya había anunciado su posición, también respalda a Eisenkot, y la jornada se cerró con las formaciones mayores, el Likud de Netanyahu el último en ser recibido. Con ese reparto, las previsiones que recoge la agencia EFE dejan a Eisenkot con 56 recomendaciones y a Netanyahu con 46.
La cuenta que ningún bloque cierra: los 61 escaños
El problema de fondo no es quién suma más recomendaciones, sino quién puede reunir los 61 diputados que exige la mayoría en una cámara de 120. Las elecciones del 27 de octubre dejaron al Likud como primera fuerza con 27 escaños, pero su bloque religioso y nacionalista se quedó en 53. La oposición que encabeza Eisenkot suma 48, con los 21 de su partido Yashar como primera bancada del grupo, y las dos listas árabes alcanzaron una cifra récord de 19, 11 de la Lista Conjunta y 8 de Raam.
Sobre el papel, 48 más 19 dan los 67 que mencionan Los Demócratas, pero esa mayoría pasa por gobernar con algún tipo de apoyo árabe, y ahí se rompe la cuenta: Israel Beitenu ya avisó de que no formará parte de un Gobierno sostenido por esos partidos, a los que reprocha no condenar a Hamás como organización terrorista. Eisenkot, ex jefe del Estado Mayor, ha prometido un Gobierno de emergencia nacional y ha rechazado sentarse bajo el mando de Netanyahu, incluso con un esquema de rotación.
Netanyahu, por su parte, advirtió que un Ejecutivo dependiente de partidos islamistas dividiría al país y ha vuelto a pedir un Gobierno nacional amplio encabezado por él. El primer ministro mantiene además su exigencia de investigar una supuesta injerencia extranjera en los comicios, la misma línea de sus cuestionamientos al avance histórico de los partidos árabes tras el escrutinio. La Comisión Electoral Central, sin embargo, concluyó el miércoles que su revisión no encontró pruebas de irregularidades que comprometieran la votación ni alteraran el resultado, como ya se vio en el pulso entre Netanyahu y Eisenkot por el futuro político de Israel.
Qué sigue: el mandato, los plazos y una Knéset que jura el día 10
Cerradas las consultas, Herzog debe encargar la formación de Gobierno al diputado que juzgue con más opciones de lograrlo; la recomendación más repetida no le obliga, aunque todo apunta a Eisenkot. Quien reciba el mandato dispondrá de 28 días para negociar la coalición, con una posible prórroga de 14, es decir, un máximo de 42 días. Si fracasa, el presidente podrá encomendar la tarea a otro diputado, que contará con un nuevo plazo de 28 días sin posibilidad de ampliación.
Mientras tanto, la nueva Knéset tiene prevista su constitución el 10 de noviembre, y Netanyahu seguirá como primer ministro en funciones hasta que haya un Gobierno nuevo. Herzog pidió a los partidos acudir a su residencia con la mente y el corazón abiertos, les recordó que no hubo un ganador claro y les advirtió de que no todas las promesas de campaña podrán cumplirse si se quiere evitar otra convocatoria electoral.
El Gobierno que salga de estas negociaciones heredará un país que sale de un año de guerra regional y una relación con Washington en plena redefinición: esta semana Trump anunció que Estados Unidos dejará de entregar a Israel los cerca de 4.000 millones de dólares anuales de ayuda militar a finales de 2026. Eisenkot ya le envió un mensaje en el que dijo esperar una colaboración estrecha si forma Gobierno y se comprometió a renovar y profundizar la alianza.
Fuente: EFE, 5 de noviembre de 2026 (segundo día de consultas de Herzog en Jerusalén y previsiones de recomendaciones) y JNS, 5 de noviembre de 2026 (recomendaciones de Poder Judío, Los Demócratas y Judaísmo Unido de la Torá según la Presidencia israelí); antecedentes de EFE e Infobae, 4 de noviembre de 2026. Foto de apoyo: el edificio de la Knéset en Jerusalén al amanecer, con banderas de Israel (imagen original generada en la casa; no corresponde a la jornada de consultas).