El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes en Washington que Israel y todo Oriente Medio «no existirían» si él no hubiera impedido que Irán obtuviera un arma nuclear, y el mismo día llamó al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani, cuyo país media en la guerra, para abordar los esfuerzos diplomáticos que buscan evitar una nueva escalada en la región.
La defensa llegó en Truth Social, tras las críticas de su propio vicepresidente
La afirmación salió en una publicación de su plataforma Truth Social. Trump sostuvo que se trata de una opinión que «nadie quiere decir, pero todo el mundo sabe que es verdad», y la presentó como el argumento central que ha utilizado para justificar los ataques contra la república islámica: sin esa guerra, a su juicio, Teherán habría conseguido el arma nuclear que —dice— habría puesto en riesgo la existencia misma de Israel.
El mensaje no llegó en el vacío. El miércoles, su vicepresidente, JD Vance, publicó en X que «la razón» por la que los republicanos perdieron las elecciones de medio mandato del martes fue la guerra en Irán, y añadió que, según datos internos de su partido, muchos votantes que apoyaron a Trump en 2024 votaron esta vez por los demócratas. Teherán ya había leído ese golpe electoral como un rechazo ciudadano a la guerra.
Un día antes, el jueves, Trump había dicho ante la prensa que está cerca de decidir si reanuda los ataques contra Irán para asegurarse de que su programa nuclear quede eliminado: preferiría no destruir lo que queda del país, pero quizá tenga que hacerlo. Este viernes, en cambio, también dijo a los reporteros que su administración está hablando con representantes de Irán y que las cosas van «muy bien» con ese país, según recogió Al Jazeera.
La llamada al emir: Catar vuelve a ponerse en el centro de la mediación
En paralelo al mensaje público, Trump llamó este viernes al emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani. Según el comunicado de la oficina del emir, ambos conversaron «sobre los últimos avances en las iniciativas internacionales, especialmente los esfuerzos de Catar para acercar las posturas de las partes involucradas y apoyar el proceso de negociación, con el fin de allanar el camino hacia un acuerdo integral que ponga fin a la crisis y logre la seguridad y la estabilidad en la región».
La oficina catarí añadió que el emir subrayó la importancia del diálogo y de las vías diplomáticas para evitar una mayor escalada, además de garantizar la libertad de navegación y la seguridad de los suministros de energía. La llamada, iniciada por el presidente estadounidense según AFP, cerró una semana de contactos intensos: el jueves, el primer ministro catarí, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, había hablado con el canciller iraní, Abás Araghchi.
Catar no es un actor nuevo en este expediente. Los negociadores iraníes ya pasaron varios días en Doha a principios de mes, y Teherán tiene sobre la mesa desde finales de octubre un borrador impulsado por Catar para cerrar la guerra en una semana de pasos medidos. Un alto funcionario iraní citado por Reuters el 5 de noviembre confirmó además que Irán envió una propuesta nuclear a Washington por ese mismo canal, mientras Teherán mantiene en público sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz: levantamiento de sanciones, liberación de activos congelados, fin del bloqueo y reparaciones.
Entre la amenaza de más ataques y un petróleo que reaccionó a la llamada
El cuadro que deja el viernes es el de dos carriles abiertos a la vez. Por un lado, la Casa Blanca no retira la amenaza militar: la decisión sobre reanudar los ataques sigue pendiente, según el propio Trump, y sus fuerzas permanecen desplegadas en la región. Por el otro, el canal de Doha vuelve a moverse con llamadas al más alto nivel, una propuesta iraní ya transmitida y un borrador de pasos que lleva días esperando respuesta.
Los mercados leyeron el gesto diplomático al instante. Tras conocerse la llamada al emir, el barril de Brent para entrega en enero cayó un 0,71 %, hasta situarse en torno a los 97 dólares, después de haber superado durante la madrugada los 100 dólares por el temor a una reanudación de los ataques. El movimiento confirma el peso que el estrecho de Ormuz y la suerte de la negociación tienen sobre el precio de la energía en todo el mundo.
Por ahora no hay acuerdo anunciado ni fecha para una nueva ronda formal. Lo verificable este viernes es la secuencia: un presidente que defiende su guerra como una cuestión de supervivencia para Israel frente a las críticas de su propio vicepresidente, y que al mismo tiempo levanta el teléfono para hablar con el mediador que mantiene abierto el único canal activo con Teherán. Cuál de los dos carriles —el de los ataques o el de Doha— se impone primero es la pregunta que queda abierta para los próximos días.
Fuente: EFE, 6 de noviembre de 2026 (despacho de Washington publicado por El Nuevo Día: declaraciones de Trump en Truth Social, críticas de JD Vance y llamada al emir de Catar, con la reacción del Brent) y AFP, 6 de noviembre de 2026 (llamada confirmada por la oficina del emir, el Amiri Diwan, y la ronda de contactos diplomáticos), con antecedentes de Reuters del 5 de noviembre de 2026 sobre la propuesta nuclear iraní transmitida vía Catar. Foto de apoyo: panorámica de West Bay, en Doha (imagen original generada en la casa).